Terraza con vistas al cine

El ciclo ‘Cinenterraza’ del Frum ha colgado el cartel de entradas agotadas en su primera semana de proyecciones. Regresa este clsico del verano con ocho pelculas de culto, aforo reducido y formato digital. “Y seguimos con los coloquios”, anuncia el organizador, Javier Trigales, que reconoce que ver cine en pantalla grande “es un placer”

Una pantalla gigante, ocho películas de culto y 48 sillas. El plan perfecto para este verano está en el Fórum Metropolitano. El ciclo de películas Cinenterraza, organizado por Javier Trigales, no se ha dejado vencer por el coronavirus y ha conseguido, un año más, salir adelante para enamorar a los más cinéfilos. Con aforo más reducido y la mascarilla como complemento, pero con una muy buena respuesta por parte del público, que ha agotado las entradas para las dos primeras proyecciones. “Estábamos pendientes de cómo iba a responder la gente y nos hemos encontrado con un sí enorme”, apunta Trigales.

Esta es una terraza diferente. Sin cañas ni tapas, pero con un ingrediente que la hace única: el cine. El ciclo celebra su octava edición con títulos como La bella y la bestia, Jean Cocteau; El mundo sigue, de Fernando Fernán Gómez; o Cleo de 5 a 7, de Agnès Varda. “Son películas de culto, incluso algunas rozan el género, que se han convertido en clásicos. Mi idea es descubrir nuevos títulos a la gente que viene”, confiesa el programador, al que le gusta preguntar antes de la proyección cuánta gente ha visto ya la película. “Y, normalmente, el 80% no la ha visto. Eso me encanta”, señala.

El ciclo, no obstante, ha tenido que adaptarse a los nuevos tiempos. “Creí que nos íbamos a quedar sin él este verano. Menos mal”, comentaba una espectadora el jueves antes de ver Los ojos sin rostro, de Georges Franju. Pero el Cinenterraza no falla.El cambio más significativo es que ha tenido que pasarse al digital. “Dejamos los 35 milímetros porque con el proyector en medio teníamos que juntar mucho las sillas”, desvela Javier Trigales. El aforo se ha reducido a más de la mitad, con 48 entradas disponibles para cada sesión, y hay gel hidroalcóholico en cada esquina. Además, se recomienda tener la mascarilla puesta. “Y seguimos con los coloquios”, añade el organizador del ciclo, que invita a críticos, directores, programadores y fotógrafos para comentar las películas una vez finalizan.

Trigales mantiene la ilusión por esta iniciativa y quiere, además, que sirva de vía de escape para el público. “El primer día ni mencioné el Covid. Estamos aburridos ya del tema. Hice un punto y seguido porque aquí se viene a disfrutar”, reconoce.

Sin embargo, la pandemia ha demostrado “la importancia de la cultura y, en particular, del cine”. Pero Cinenterraza va más allá, el ciclo permite a los espectadores ver los títulos en pantalla grande. “Eso es un placer. Sobre todo ahora que tenemos todo hecho en plataformas como Netflix”, opina Trigales, que con esta iniciativa refuerza la pasión de público coruñés por el séptimo arte.

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