Mascarillas en los buses y poca actividad en polgonos en la vuelta parcial al trabajo

Los trabajadores de sectores no esenciales de la ciudad, aquellos que en los últimos quince días vieron interrumpida su actividad por la “hibernación” temporal decretada por el Gobierno, regresaron ayer a sus puestos. No fueron todos, aún no pueden reincorporarse quienes tienen su empleo en áreas como el comercio, la hostelería, el ocio o la cultura, pero quienes ayer volvieron a madrugar para trabajar se encontraron con miembros de cuerpos y fuerzas de seguridad que les proporcionaron mascarillas de protección contra el coronavirus en la estación de autobuses, la estación del tren y las lanzaderas de buses de Entrejardines, la plaza de Pontevedra y Cuatro Caminos, además de en los accesos a polígonos empresariales. Más de 600.000 se entregaron en Galicia.

La jornada transcurrió con normalidad, sin incidentes conflictivos en el reparto de mascarillas, aunque no todos los trabajadores que volvieron a sus empresas tuvieron la misma actividad que antes del confinamiento por el estado de alarma, sino menor, como ocurrió por ejemplo en los polígonos. El parón de muchos actores y el encierro ciudadano ha dejado muchos servicios en suspenso, por lo que muchas empresas, más que recibir nuevos pedidos o encargos han tenido que avanzar en trabajos pendientes que no habían culminado antes de finales de marzo.

Policías locales y voluntarios de Protección Civil hicieron el reparto de mascarillas en los buses de Tranvías y en las zonas de viajeros, tanto a trabajadores como a usuarios del transporte público. En los vehículos del bus urbano los pasajeros iban separados a la distancia recomendada para evitar posibles contagios, unos llevaban máscara y otros no, ya que su uso no es obligatorio.

Algo más de movilidad de vehículos que en las dos últimas semanas hubo ayer en los polígonos empresariales, aunque la actividad no se pareció a la de antes del confinamiento ciudadano. “Las empresas pequeñas están decaídas y ahora que han vuelto a trabajar no saben si plantearse ERTE, porque, por ejemplo, en la situación actual no pueden trabajar en reparaciones o reformas de casas habitadas. La gente no se moviliza hasta los polígonos y hay naves que a lo largo del día tienen uno o dos pedidos, y trabajan en tareas retrasadas”, explica Teresa Firvida, gerente de la Asociación de Empresarios de Agrela.

En Pocomaco, “la industria apenas se mueve, la paquetería poco más, y lo que más se ve es transporte”, pero el polígono está “vacío”. “Hay empresas muy tocadas”, advierte el gerente de la asociación, Alfredo Candales. Su homóloga en Sabón, Marta Marzoa, señala que ayer se notó más actividad en el sector industrial, aunque dice que las firmas textiles, bajo el peso de Inditex, “no está a pleno rendimiento”.

El sector de la construcción reactivó su rutina y volvieron a sonar las máquinas y a sudar los trabajadores en la ronda de Nelle, la plaza de Cuatro Caminos y los accesos al polígono de Morás.

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