La familia de la peregrina estadounidense asesinada dona mascarillas agradecida por el trato policial

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ABC


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En 2015, la estadounidense Denise Pikka Thiem –de origen chino– fue asesinada en el Camino de Santiago. Ahora, una prima de la víctima residente en Hong Kong ha decidido donar 1.100 mascarillas a España para que pueda hacer frente a la crisis del coronavirus. Con el gesto quiere agrader el trato que recibió y el esfuerzo de la Policía durante la investigación del crimen.

Según han informado a Efe fuentes próximas a la familia, con este gesto, la familiar de Denise quiere agradecer cómo en España «se volcaron» con ellos a pesar de la tragedia y cómo la Policía también «se volcó» para resolver el crimen. Nada más tener conocimiento de que la pandemia de la Covid-19 se estaba extendiendo en España, D. Y. decidió ayudar de la única forma que creía posible. Así, se puso en contacto con una de las personas que Denise había conocido en el Camino de Santiago y que le inspiró confianza porque hacía la ruta peregrina con niños. Precisamente, en una de las etapas esta persona prestó a Denise el teléfono móvil para que enviara unas fotos a su hermano, por lo que la familia pudo contactar con ese peregrino cuando supo de la desaparición de la estadounidense. Un contacto que mantuvieron en España durante la investigación y del que ahora ha echado mano la prima de Denise para poder hacer llegar a España las mascarillas, muchas de ellas FFP2 y otras quirúrgicas.

No lo ha tenido fácil porque ha tenido que pagar los impuestos aduaneros y realizar varios envíos, que finalmente han podido ser recogidos en Madrid y entregados a Protección Civil para el reparto que las autoridades estimen conveniente.

Denise Pikka Thiem tenía 41 años cuando fue asesinada. Había viajado a España en marzo de 2015 para realizar el Camino de Santiago impresionada por la película «The way» sobre la Ruta Jacobea que dirigieron sus compatriotas Martin Sheen y Emilio Estévez. El 5 de abril de 2015, Denise se desvió de la Ruta Jacobea y fue a parar, en León, a las inmediaciones de la vivienda de Miguel Ángel Muñoz Blas, de 41 años. Su agresor la abordó, la golpeó con un palo hasta la muerte y le cortó las manos para borrar huellas antes de enterrar el cuerpo. Muñoz Blas, que fue detenido el 11 de septiembre de ese año en Grandas de Salime, fue condenado a 23 años de cárcel por este asesinato.

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