Hostelera y comercio entenderan la cancelacin de las fiestas mas será “una ola en pleno temporal”

La posible cancelación de las fiestas de agosto por el incremento de casos de coronavirus, medida que el día de ayer sostuvo al Gobierno local ocupado en asambleas y contactos y sobre la que se pronunciará el día de hoy, a 5 días de la entrada en el mes grande de la urbe, se acepta con una mezcla de resignación y fatalismo en los ámbitos que más se favorecen de la celebración de los actos festivos del verano. Los hosteleros, los hoteles y los mercaderes de A Coruña no cuestionarían que el Concello decidiera prescindir este año de las fiestas para no poner bajo riesgo la salud de vecinos y visitantes, mas aceptan que la pérdida de los ingresos que dejan los ciudadanos y los turistas en días en los que las calles atraen a más gente que en otros meses del año supondrá un golpe a su actividad.

“Una ola más en pleno temporal”, expresa con una metáfora el presidente de la Asociación Provincial de Hosteleros de A Coruña, Héctor Cañete. “Que no haya fiestas va influir mucho sobre el comercio y la hostelería pues cuando vamos fuera tenemos siempre y en toda circunstancia la tendencia a consumir más”, comenta José Luis Boado, presidente de la Federación Unión de Comercio Coruña (FUCC). “Encajamos lo que se decida con responsabilidad pues lo primero y más esencial es la salud de todos. Desde ahí, como es lógico toda nueva que implique anular actos, acontecimientos o bien espectáculos tiene un impacto económico negativo en un destino como es el nuestro”, opina el presidente de la Asociación Empresarial de Alojamiento de A Coruña (Hospeco), Richard Huerta.

La evolución de los casos recientes de contagio de coronavirus en la urbe, con la expedición del equipo de futbol del Fuenlabrada como el brote más mediático, y los peligros que pueden derivarse de otros focos, como el que tiene su origen en un pub de Santa Cruz, sostienen en desequilibrio a los cargos públicos en cuyas manos está el futuro de las fiestas de María Pita. Mas el Concello no tiene solo en cuenta los casos locales, sino más bien asimismo el incremento de contagios en Galicia y las limitaciones que otras comunidades están tomando para resguardar a sus poblaciones. A pesar de que ciertos protocolos de seguridad de diferentes actos programados ya se han elaborado y otros todavía se están diseñando con rigor, el Gobierno local no desea exponer a la urbe a riesgos imprevisibles, con lo que ha ponderado los inconvenientes y ventajas de las medidas que vaya a adoptar, que podrían dañar a los ámbitos vinculados al turismo, tanto si se anula la totalidad de los festejos o bien dismuyen para sostener los más seguros.

En ese escenario tienen mucho que ganar o bien perder la hostelería, los hoteles y el comercio, dañados ya este año con la declaración del estado de alarma a mediados de marzo y con sus negocios cerrados a lo largo de 2 o bien 3 meses. “Las fiestas son un factor de animación, mas asimismo de peligro, con lo que deseamos que se valore realmente bien si hay que suspenderlas o bien no. Si hay que hacerlo, que se suspendan, mas que asimismo tengan presente que hay que asistir al comercio pues nos habrán quitado algo que es un estímulo para el cliente del servicio”, plantea el representante de los mercaderes.

“Comprendemos las limitaciones, mas es que la situación tiene mala pinta y las malas noticias llegan de Galicia y del resto del país. Estamos preocupadísimos, esto es una segunda ola y no sabemos cuánto durará. Las medidas que se tomen han de ser concluyente en frente de la irresponsabilidad de ciertos núcleos de gente de la que no sabemos qué les pasa por la cabeza”, apunta Cañete.

Otros hosteleros asociados, los de la Marina, prevén que “sin entorno de celebración” sus negocios van a padecer, si bien no desean ni meditar en un nuevo parón en la actividad. “Trabajamos muy bajo las cantidades frecuentes y regresar a cerrar y también irnos para casa sería muy complicado. Es preferible abrir a medio gas y sostenerse”, cree Antón Sáez, que apunta que “aún” hay “un cinco%” de clientes del servicio a los que les “cuesta mentalizarse” de la necesidad de llevar la mascarilla puesta en los locales de hostelería.

Al respecto, Boado lamenta que haya vecinos “poquísimo coherentes con la realidad” por “quitarse la mascarilla en el momento en que nos da la real gana”, y agrega que estima que es posible organizar fiestas “de otra manera: no con grandes conciertos, mas sí con puntos marcados, distancias y mayor seguridad”.

“Hay un contexto de temor, que es un sentimiento muy potente, y el turismo cae”, concluye Cañete, portavoz de los hosteleros. Ese sentir es el que el día de ayer marcó la larga tarde de contactos en el Gobierno local para tomar una resolución firme, y segura, sobre las fiestas de la urbe.

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