Fuerteventura.- Ergual Barrera y su mujer, Diana, viven en Antigua junto a sus siete hijos. Disponen de una amplia finca donde correr y jugar pero apenas tienen luz, sólo la poca que les ofrece una placa solar y un motor que utilizan para poner en marcha la lavadora.


 Acostumbrados a hacer salidas todos los fines de semana, echan en falta, sobre todo, el contacto social con familiares y abuelos. 



Ergual acude a su puesto de trabajo a diario, aunque en un horario más reducido que el habitual, y a cargo de la casa y de la familia queda Diana. 


Una mujer austríaca que imprime la disciplina necesaria para lograr armonía y buen funcionamiento en esta original familia y que contribuye, sin duda, a que el propio Ergual viva este confinamiento como una experiencia “un experimento que me ha gustado”, concluye.