María Pérez (nombre ficticio) es una inmigrante argentina que llegó a Fuerteventura en compañía de su pareja buscando un futuro mejor. Hace unos meses fue madre y tuvo que dejar de trabajar en el sector de limpieza por lo que los no abultados ingresos de la familia mermaron considerablemente. 


Con la pandemia, llegaron el confinamiento, la imposibilidad de “buscarse la vida” y la urgencia por sobrevivir. 





Por eso, solicitaron ayuda de emergencia al Cabildo el pasado día 2 de abril. Un día después, les confirmaron que recibirían el alimento con que atender sus necesidades básicas pero el camión nunca llegó. 


Desde los servicios sociales de La Oliva no se hacen cargo de la situación y responsabilizan a la empresa que realiza el transporte y distribución de que el alimento no haya llegado. 


Así las cosas, fueron atendidos por el SAAIM que promueve, sin ayuda pública, la Asociación Sociocultural Entre Mares con quien también colabora la Red de Apoyo Comunitaria de Fuerteventura. 


Gracias a su ayuda altruista y a la de unos amigos la familia de María está saliendo adelante. Por eso, se muestra muy agradecida a la generosidad de la sociedad majorera.