El sector turstico espera menos visitas pero “de mayor calidad” por gasto y pernoctacin

El discurso que los profesionales del turismo en la ciudad difunden para atraer visitantes tras la desescalada de la crisis sanitaria incide en los “valores atlnticos” explotados en los ltimos aos: clima agradable, paisaje encantador, cultura variada, deliciosa gastronoma. A ellos se agarra el sector para afrontar un verano que saben que traer menos turistas a la ciudad, pero que prevn sean “de ms calidad”, con pernoctaciones ms largas y mayor consumo medio

Empieza el verano. Un verano distinto para el sector turístico, en el que la incertidumbre por conocer cómo afectará la pandemia del coronavirus -pese al abandono ya del estado de alarma- a los hábitos de las personas para desplazarse lejos de sus lugares de residencia y descubrir y disfrutar nuevos destinos sobrevuela toda previsión y expectativa. Los profesionales de los segmentos que integran el turismo en A Coruña son conscientes de que las visitas y la ocupación en los próximos meses estarán lejos de los niveles habituales. “Turismo tranquilo”, lo llaman, o “lento”, pero también “de más calidad”, creen; términos con los que planifican su actividad más a largo plazo que en la inmediatez, en un horizonte que demanda “mucho trabajo” para que la ciudad adopte un nuevo plan turístico apoyado en la siempre necesaria, y esta vez más imprescindible que nunca, tarea de promoción de sus ventajas y encantos.

El paisaje y la naturaleza, el clima, el patrimonio y la cultura, la gastronomía, la seguridad. Son estos los valores que el sector turístico coruñés ha tenido más en boca en los últimos años . “Valores atlánticos”, sobre los que insiste, y a los que se agarra, en un nuevo contexto social y sanitario que, según la gerente del Consorcio de Turismo, Lanzada Calatayud, “ha acelerado brutalmente las tendencias”.

La nueva situación, la llamada nueva normalidad, permite al menos aventurar un escenario de costumbres y dinámicas distintas, quizá positivas. “Según las reservas que ya se han hecho, este verano y en otoño llegarán menos turistas, pero creo que serán de más calidad, en cuanto a que sus pernoctaciones sean más largas y el consumo medio sea más alto”, estima y desea Calatayud. “El visitante no tiene que alterar el tejido sociocultural de la ciudad, sino integrase en él”, apostilla.

De momento, el mes de julio se prevé “muy tranquilo” desde el punto de visto ocupacional, de acuerdo con los cálculos del sector hotelero. “En agosto nos moveremos más, por la sensación de mayor seguridad, pero en todo caso estaremos lejos de los números habituales de otros años. Las reservas serán de última hora y habrá políticas flexibles de cancelación total”, describe el vicepresidente de la Asociación Empresarial de Hospedaje de A Coruña. (Hospeco), Richard Huerta.

La ciudad, según los datos del verano de 2019 del Instituto Nacional de Estadística (INE), cuenta con 69 establecimientos hoteleros abiertos, con más de 2.800 habitaciones y casi 5.300 plazas. El balance turístico del año pasado dejó unos números de 427.871 viajeros y de casi un millón de pernoctaciones a lo largo de 2019, de las que 778.000 fueron de residentes en el territorio nacional y 217.000 de viajeros extranjeros. Hoy los profesionales del sector, aún con las fronteras cerradas para las llegadas desde otros países, piensan más en el visitante nacional, sobre todo de proximidad, que en el internacional.

A unos y a otros, en especial al turista gallego y nacional, tiene ahora que dirigirse el sector local con más insistencia y acierto para mostrar los atractivos que hacen de A Coruña un destino apetecible. “Lo que se debe aplicar a una ciudad como la nuestra es aplicable para toda Galicia. A Coruña y la comunidad son destinos naturales y sostenibles, saludables, con atractivos en su gastronomía y en sus gentes. Estas características hay que reposicionarlas y saber venderlas, para lo que hace falta mucha promoción. Si Galicia estuviera en Italia, cuánto ganaría desde el punto de vista turístico, pero estamos donde estamos y eso también tiene sus encantos, que hay que explotar a través de un plan de turismo muy bien definido”, expone Huerta.

El representante de Hospeco apuesta sobre todo, a pesar de las incertidumbres, por “transmitir confianza”. “La ciudad no es un destino masificado y el perfil de su turista es familiar, sostenible, al que le gusta la naturaleza y la gastronomía. Por suerte tenemos mil escapadas maravillosas a 30 minutos de la ciudad. En ese sentido, somos parte de esa España verde que es un destino muy demandado”, comenta.

Ese nuevo plan para el periodo 2021-2025 al que alude Huerta sucederá a un inmediato plan de choque para este verano y los próximos meses que avanzará en breve el Gobierno local, según anticipa la gerente del Consorcio de Turismo. “Es un plan posCovid que contendrá nuevos productos turísticos, con la transformación digital del sector y el desarrollo de su gobernanza. Vendrá a ser un autodiagnóstico para localizar los segmentos más preocupantes, entre ellos sobre todo el de los viajes de negocios, congresos, convenciones y eventos. Luego el plan de turismo para los próximos cuatro años deberá ser un plan de envergadura en el que, no obstante, habrá que tener en cuenta la evolución del virus”, explica Lanzada Calatayud.

La posibilidad de que haya un rebrote próximo del Covid-19 que obligue a nuevos confinamientos e interrupciones en la actividad es el mayor temor que se cierne sobre el sector, una amenaza que, según Huerta, mantiene a los profesionales “tensos hasta el último minuto”. Ello obligaría, de nuevo, a “reinventarse”, a reforzar más la seguridad para los clientes y para el personal turístico. “Necesitamos funcionar bien y el ritmo al que lo hacemos está siendo muy lento”.

“Ahora soy más optimista que hace un mes porque se mueven reservas y porque la web municipal de turismo tiene consultas de Galicia y de fuera de la comunidad. Lo que la ciudad vende da seguridad. Pero si el viajero quiere viajar y sabe que al hacerlo tendrá que cambiar algunos hábitos de consumo y de comportamiento, ¿cómo encajaría un nuevo confinamiento?”, reflexiona Calatayud.

En un ámbito turístico más concreto, el de las visitas guiadas, los temores apuntan también al interés que los visitantes puedan tener hacia el servicio que ofrecen. Iria Varela, vocal en el golfo ártabro de la Asociación Profesional de Guías de Turismo de Galicia, apuesta por medidas preventivas. “Tenemos la suerte de que los monumentos están separados y de que no tenemos muchísimos turistas, por lo que es más fácil mantener las distancias de seguridad. Los aforos deben limitarse y no han de llenarse los autobuses para ir con la gente al entorno de la ciudad. Pero nos preguntamos si va a haber ánimo de contratar visitas guiadas”, analiza.

Este verano su segmento ampliará las rutas a todos los días de la semana, con arranque en la Ciudad Vieja, para las que ya se puede apuntar. Los grupos serán más reducidos, de un máximo de 20 o 25 personas que deberán llevar puesta una mascarilla y a los que quizá se les proporcionen radioguías para seguir la visita a través de auriculares, como se hace ya en recintos cerrados. “Hemos sido de los primeros en sufrir las consecuencias de la pandemia y seremos los últimos en recuperarnos. Y lo peor es que vivimos intentando adivinar el futuro. ¿Quién sabe lo que pasará en octubre”, se pregunta Iria Varela.

En estas frases se advierte esa incertidumbre que impera en el sector turístico de muchas ciudades. En cambio esta profesional vaticina el impulso de la recuperación para el Xacobeo en 2021 y defiende “el replanteamiento del turismo a largo plazo”.

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