Coronavirus en A Corua | Sonrisas desde la ambulancia

Positivo en coronavirus, pero el optimismo se mantuvo intacto. Ariadne Vzquez, trabajadora del servicio de ambulancias Sasu para el 061, ha superado la enfermedad y agradece ahora el apoyo de los vecinos, no solo por sus aplausos sino tambin por quedarse en casa para frenar al Covid-19. Espera que la solidaridad “no tenga fecha de caducidad” y defiende que la implicacin de los sanitarios es extraordinaria. “Hay mucha unin y es algo que me gusta mucho”, desvela, y avisa: “El coronavirus nos va a cambiar a todos pero es demasiado pronto para saber en qu grado”

Un paseo por Monelos en ambulancia, saltos de alegría y aplausos infinitos para los vecinos. Así se puede resumir el regreso de Ariadne Vázquez a su trabajo en el 061 tras superar el Covid-19. “Nosotros estamos en primera fila, pero esto lo estamos pasando todos. Los que teletrabajan, los niños que no pueden ir a jugar al parque y los mayores que no entienden por qué no pueden salir todos los días a por el pan. Por eso quise ir a agradecerles el apoyo”, expresa.

Hace casi dos años que Ariadne Vázquez empezó a trabajar en Ambulancias Sasu para el 061. Y el peor momento llegó cuando se topó con el coronavirus: “No sé exactamente cuándo me contagié. Fue al principio de todo, cuando no había ningún positivo confirmado en la ciudad”. Era consciente de que en cualquier momento podía pasar. “Estamos en contacto con los pacientes, en sus domicilios, con los familiares… Es complicado”, resume.

Un día se levantó con molestias en la garganta y poco después le subió la fiebre. “La empresa y la Fundación 061 nos mandaban protocolos e información todos los días. Así que llamé al número de información de coronavirus, me dijeron que me quedase aislada y vinieron a casa a hacerme la prueba”, cuenta.

Positivo. Jornadas de fiebre, tos y malestar. “Desde el centro de salud me hicieron seguimiento todos los días. Cuando vieron que dejé de tener síntomas, estuve otros 15 días aislada hasta que me repitieron la prueba y salió negativo”, cuenta. Y, por fin, el momento de volver al trabajo. “Fue agridulce. Estaba muy contenta por superar la enfermedad y creía que volvía a mi vida normal. Cuando llegué me di cuenta que no, que es un situación especial”, confiesa Ariadne Vázquez.

Las salidas, cuenta, son incluso más complicadas que antes. “Requieren un poco más de carga psicológica. Por ejemplo, si es un matrimonio mayor, te llevas a uno y el otro no puede ir al hospital, así que lo dejas en casa con miedo y preocupado”, apunta.

Y mientras, sus compañeros y ella cubiertos por “un mono, dos pares de guantes y dos mascarillas”. “Todo esto, el miedo y la incertidumbre te eclipsan un poco la buena noticia de curarte y volver a trabajar”, reconoce.

Lo que tenía claro en cuanto dio negativo es que quería agradecer el apoyo de los vecinos, que cada día a las ocho de la tarde salen a sus terrazas y balcones a aplaudir sin descanso. En Monelos le esperaban Iván y Susana. “Veía sus vídeos en las redes sociales y me daba mucha rabia no poder estar ahí. Cuando volví a la ambulancia, le dije a un compañero que teníamos que ir”, relata. Y lo hicieron. Un vídeo lo acredita. Ariadne Vázquez salió de la ambulancia, bailó, saltó y aplaudió a todos los que la miraban desde las ventanas. “Es momento de unirse y agradecer a la gente por hacer las cosas bien, por quedarse en casa. Fue especialmente emotivo”, declara la joven.

Los pequeños homenajes desde las casas, que también inundan internet, dan “mucha fuerza” a los sanitarios para seguir adelante en esta lucha. Esta trabajadora del servicio de ambulancias destaca, en estos días, el trabajo en equipo. “Hay mucha unión y es algo que me gusta mucho. En este sector siempre ha habido, pero ahora se ve aún más. Todos trabajamos para acabar con esto. También la gente desde casa. De todo lo malo, se puede sacar algo bueno, y es esa unión”, defiende, a pesar de que sea “duro llegar a casa sin saber si puedes contagiar a alguien”.

Ariadne Vázquez se caracteriza por ser una persona positiva que vive el presente. Algo a lo que se aferra ahora para levantarse cada día con ánimo. “Nunca pienso en el futuro. Prefiero centrarme en qué hago ahora. Cuanto más pensemos, más agobio”, asegura, por lo que recomienda a aquellos que lo estén pasando mal en esta cuarentena que “solo se fijen en qué van a hacer mañana, sin contar los días que quedan para que se acabe”.

Lo que le ayudó a ella mientras estuvo enferma fue pensar en que “la felicidad está en los pequeños detalles”. “Sé que suena a tópico pero es verdad. Eso es lo que más te llena”, sentencia. Ariadne Vázquez sabe que “el coronavirus nos va a cambiar a todos”, pero entiende que todavía es “demasiado pronto para saber en qué grado”.

De momento, piensa que “todo va a ir a mejor”. “Hay que pensar que esto nos va a valer para algo bueno”, resume, a la vez que desea que la solidaridad “no tenga fecha de caducidad. “Que sigamos colaborando siempre”, concluye.

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