Campanadas que arrancan sonrisas – La Opinión A Coruña

Es habitual que la canción del Dúo Dinámico y los cláxones de los coches acompañen a quienes salen a aplaudir a los balcones cada día a las ocho de la tarde, pero en la rotonda entre la avenida de Fisterra y la ronda de Outeiro son unos cuantos más los que se suman al homenaje sonoro, convirtiendo el cruce en una auténtica fiesta.

Se trata de los propietarios de los pequeños comercios de la zona, entre los que se encuentra José Novo, al frente de Frutas Noviño, y una docena de repartidores de Deliveroo que, a bordo de sus motos, recorren la rotonda con una gran pancarta en la que transmiten un importante mensaje: que todo va a salir bien.

Novo, natural de Malpica, encabeza la marcha haciendo sonar una gran campana, y ya ha recibido peticiones entre los miembros del vecindario para pasar también por delante de sus casas: “Una mujer me pidió que me acercase por sus hijos pequeños, y a mí no me cuesta ningún trabajo. Cuando estamos encerrados en casa, cualquier cosa nos hace reír”.

Al gran despliegue se suman otros vehículos, como coches de policía, ambulancias y transportistas que acompañan con sus cláxones los aplausos y vítores de los vecinos. “Es espectacular todo lo que se forma en la rotonda”, describe el frutero, para el que resulta “muy emocionante” ver las reacciones de las personas que se asoman a los balcones: “Abrí la frutería hace 22 años al volver de Suiza, de donde me traje la campana. Aquí nos conocemos todos de siempre, y es espectacular ver como aplauden cada día como si no hubiese un mañana”.

Durante este primer mes de cuarentena, cuenta Novo que lo más duro ha sido ver la tristeza de sus clientes, y que es muy importante que la hora de los aplausos sirva también para transmitir esperanza. “Cada día viene a la frutería gente que no está feliz y que da cada paso con miedo. Por eso lo que pasa aquí cada tarde es tan bonito”, explica.

Así, mientras dure el confinamiento, el frutero seguirá tocando su campana y paseando junto al resto de vehículos para arrancar las sonrisas de los vecinos a la espera de que, más pronto que tarde, se supere esta situación. “Daría lo que fuera. El día que todo esto pase, subiré a tocar la campana encima de mi furgón”, concluye.

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