Quienes asediaban el Alcázar

Este jueves a las ocho en el Sporting Club Casino de La Coruña [c/Real 83] podrá impartir su conferencia sobre El asedio y liberación del Alcázar el general en la reserva Excmo. Sr. don Blas Piñar Gutiérrez.

Esta conferencia estaba programada para el pasado catorce de abril, pero el combinado social-nacionalista ejerció presión ante la ministra de defensa, entonces en campaña para más altos destinos, para vetarla.

Tras una campaña tan vergonzosa como desvergonzada, por la publicidad con la que se manifestaron sus artífices, la ministra de defensa, Carma Chacón, ejerció la censura previa, constitucionalmente prohibida, sobre un acto programado de difusión cultural y acceso libre, por "razones" de persecución ideológica y familiar. Tanto la ministra como otros electos se han dedicado a atacar la constitución que prometieron acatar como trámite previo a la toma de posesión de sus elevados puestos, demostrando con ello su indignidad para ocuparlos.

Nuestra asociación se ha pronunciado contundentemente sobre el significado de este episodio de censura previa, persecución ideológica, abuso de poder, etc.

No es una anécdota aislada, sino expresión coherente de un régimen que ya no es el constitucional formalmente vigente, sino una degradación social-nacionalista que opone, al pluralismo el pensamiento único; a la libertad de expresión -y de pensamiento- la persecución de la disidencia, real o meramente supuesta -pues una conferencia de tema histórico en un ciclo del mismo contenido, sobre hechos acaecidos hace setenta y cinco años, sólo es un acto de disidencia en la mala fe y mala conciencia de quienes han creado el tema de la "memoria histórica" para engañar al pueblo sobre el pasado, con la esperanza, tal vez, de ocultar el pavoroso presente y peor futuro que nos han deparado-; a la igualdad de todos los ciudadanos la diferencia en castas territoriales, ideológicas, o en función de cualquier otra circunstancia personal o social, ya sea la lengua, ya la vecindad civil o administrativa, ya el sexo -beatamente sublimado como ´género´- para segmentar a la ciudadanía en clientelas políticas diversas, en facciones opuestas a la nación.

Los censores oficiosos de este régimen nos han dado una razón más, poderosísima, para acudir a esta conferencia. Además de sus méritos intrínsecos, el empeño social-nacionalista por impedirla le confiere un enorme valor, y constituye un motivo cívico para apoyar, con nuestra presencia, un acto de afirmación de la libertad de un compatriota al que han tratado de silenciar por razones inconfesables, y de todos quienes queremos poder decidir a qué conferencias vamos o no, sin necesidad de que una ministra portadora de una ignorancia oceánica, y unos diputados social-nacionalistas quieran ahorrarnos, sin duda por nuestro bien, el trabajo de pensar. Otros ahorros debieran requerir sus cuidados.