La asociación cívica Coruña Liberal para la defensa de los valores constitucionales quiere advertir a los coruñeses que no tiene vínculo alguno, de ningún tipo, con el partido político denominado Unión Coruñesa o, lo que es lo mismo, con su cabeza visible, el Sr. Carlos Marcos.

Este señor o partido –parecen una y la misma cosa- proclama ahora un lema que induce a confusión con nuestra asociación, o entre sus fines y los nuestros, por lo que nos es forzoso negar de la forma más tajante y rotunda todo vínculo, pero, también, toda coincidencia, siquiera táctica.

En primer lugar, el lema “La Coruña, con L de Libertad” fue puesto en circulación por nuestra asociación hace varios años.

En segundo lugar, nuestra asociación, aunque de base local, nunca ha pretendido modificar la ley con una mera excepción para La Coruña –y olvidar otras exclusiones no menos absurdas-, sino restaurar la cooficialidad efectiva, sin excepciones nacionalistas como la toponimia, en todo el territorio de la Comunidad autónoma (vicio este del ‘excepcionalismo’ o localismo reducido a La Coruña, del que también adolece el planteamiento revisionista del Partido Popular a nivel local, loable en cuanto tiene de rectificación)

Es mucho lo que nos diferencias del Sr. Marcos y/o de su partido, empezando porque no somos oportunistas ni nos aprovechamos de sus ocurrencias, no nos presentamos a las elecciones, no somos instrumento de quien puede permitirse financiar aventuras políticas personalistas, localistas y dudosas en su orientación e intereses, ni tenemos un curriculum político tan variado.

Su presentación de una iniciativa legislativa popular en esta materia ha reventado un proyecto ciudadano que en ningún caso correspondía a un partido político, sino, precisamente, al movimiento cívico al que ha suplantado con una usurpación catastrófica, como era previsible.

Lo que no significa que la respuesta de la Mesa del Parlamento regional no sea una infamia más, a anotar en la lista de las de ese Parlamento contra los ciudadanos, como el artículo 10 de la Ley de normalización –el que suprime los topónimos en la lengua española oficial común- o el famoso Plan Xeral de limpieza lingüística de 2004.

 

La Coruña, con L de Libertad: por favor, no nos confundan //

Este señor o partido –parecen una y la misma cosa- proclama ahora un lema que induce a confusión con nuestra asociación, o entre sus fines y los nuestros, por lo que nos es forzoso negar de la forma más tajante y rotunda todo vínculo, pero, también, toda coincidencia, siquiera táctica.

 

En primer lugar, el lema “La Coruña, con L de Libertad” fue puesto en circulación por nuestra asociación hace varios años.

 

En segundo lugar, nuestra asociación, aunque de base local, nunca ha pretendido modificar la ley con una mera excepción para La Coruña –y olvidar otras exclusiones no menos absurdas-, sino restaurar la cooficialidad efectiva, sin excepciones nacionalistas como la toponimia, en todo el territorio de la Comunidad autónoma (vicio este del ‘excepcionalismo’ o localismo reducido a La Coruña, del que también adolece el planteamiento revisionista del Partido Popular a nivel local, loable en cuanto tiene de rectificación)

 

Es mucho lo que nos diferencias del Sr. Marcos y/o de su partido, empezando porque no somos oportunistas ni nos aprovechamos de sus ocurrencias, no nos presentamos a las elecciones, no somos instrumento de quien puede permitirse financiar aventuras políticas personalistas, localistas y dudosas en su orientación e intereses, ni tenemos un curriculum político tan variado.

 

Su presentación de una iniciativa legislativa popular en esta materia ha reventado un proyecto ciudadano que en ningún caso correspondía a un partido político, sino, precisamente, al movimiento cívico al que ha suplantado con una usurpación catastrófica, como era previsible. Lo que no significa que la respuesta que le ha dado la Mesa del Parlamento regional

Este señor o partido –parecen una y la misma cosa- proclama ahora un lema que induce a confusión con nuestra asociación, o entre sus fines y los nuestros, por lo que nos es forzoso negar de la forma más tajante y rotunda todo vínculo, pero, también, toda coincidencia, siquiera táctica.

 

En primer lugar, el lema “La Coruña, con L de Libertad” fue puesto en circulación por nuestra asociación hace varios años.

 

En segundo lugar, nuestra asociación, aunque de base local, nunca ha pretendido modificar la ley con una mera excepción para La Coruña –y olvidar otras exclusiones no menos absurdas-, sino restaurar la cooficialidad efectiva, sin excepciones nacionalistas como la toponimia, en todo el territorio de la Comunidad autónoma (vicio este del ‘excepcionalismo’ o localismo reducido a La Coruña, del que también adolece el planteamiento revisionista del Partido Popular a nivel local, loable en cuanto tiene de rectificación)

 

Es mucho lo que nos diferencias del Sr. Marcos y/o de su partido, empezando porque no somos oportunistas ni nos aprovechamos de sus ocurrencias, no nos presentamos a las elecciones, no somos instrumento de quien puede permitirse financiar aventuras políticas personalistas, localistas y dudosas en su orientación e intereses, ni tenemos un curriculum político tan variado.

 

Su presentación de una iniciativa legislativa popular en esta materia ha reventado un proyecto ciudadano que en ningún caso correspondía a un partido político, sino, precisamente, al movimiento cívico al que ha suplantado con una usurpación catastrófica, como era previsible. Lo que no significa que la respuesta que le ha dado la Mesa del Parlamento regional no sea una infamia más, a anotar en la lista de ese Parlamento contra los ciudadanos, como el artículo 10 de la Ley de normalización –el que suprime los topónimos en la lengua española oficial común- o el famoso Plan Xeral de limpieza lingüística de 2004.

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no sea una infamia más, a anotar en la lista de ese Parlamento contra los ciudadanos, como el artículo 10 de la Ley de normalización –el que suprime los topónimos en la lengua española oficial común- o el famoso Plan Xeral de limpieza lingüística de 2004.