Terrorismo etarra

Terrorismo etarra

Esto es lo que dice, sobre el terrorismo de la banda terrorista ilegal ETA-Batasuna, el programa electoral (pág. 46) del Partido Socialista Obrero Español y con el que se presentó Rodríguez Zapatero, el candidato ZP y primero de la lista electoral por Madrid del PSOE, a las elecciones generales de España, de la nación española del 14M (14 de marzo 06):
Todos contra el terrorismo; todos con sus víctimas. Nos comprometemos al cumplimiento escrupuloso y estricto del Pacto de Estado por la Libertad y contra el Terrorismo suscrito entre el PSOE y el PP. Y nos comprometemos a mantenerlo vivo y en vigor hasta la derrota total de ETA o su disolución efectiva. Miguel Cancio en Galicia Liberal

Mi primera reacción fue de estupor. ¿Cómo era posible que el feroz dóberman se hubiera transformado de repente en apocado caniche, que el inflexible halcón hubiera mutado en tierna paloma de la paz, ansiosa de consumar su rendición? Nadie iba a creer al PSOE si, contradiciendo sus propios estereotipos propagandísticos, se empeñaba en intentar demostrar ahora que el pie del que Aznar cojeaba en sus relaciones con ETA era el de la debilidad y la blandenguería.

Centenares de miles de personas recorrieron ayer las calles de Madrid reclamando algo tan obvio, tan elemental, tan natural, tan democrático, como que los españoles todos, con su Gobierno al frente, tengamos para las víctimas memoria, las tratemos con dignidad y les garanticemos la justicia.
La derrota de ETA es posible. La derrota de ETA implica, como muchas veces hemos sostenido, mucho más que la detención de sus comandos, que el debilitamiento de sus círculos de terror, que la desarticulación de todos sus entramados financieros, logísticos u operativos. Derrotar a ETA significa la deslegitimación absoluta de toda sus historia, de toda su ideología, de todos sus objetivos. La derrota de ETA es la negación total de todo su discurso. Si no existiera esa derrota total, tendríamos que enfrentarnos a una situación como la que ayer mismo Pilar Elías volvía a denunciar, la paz de Azcoitia.