Los españoles tenemos demasiadas preocupaciones.

Hemos descubierto amargamente que somos pobres; que, además de nuestras propias deudas alguien se tomó la libertad de cargarnos a cada uno otros 23.000 €; que, por primera vez en la Historia sin que medie una guerra nuestros hijos vivirán peor que nosotros; que algunos, acaso muchos, no sabrán lo que es tener un trabajo, es decir, la dignidad de ganarse la vida por sí mismos, o tendrán que emigrar, como nuestros padres y abuelos...

Es comprensible que añadamos a nuestros errores el desinterés por la política, o la pura delegación en los profesionales, de cuya elección somos responsables, por acción y omisión –votación o abstención, ... todo les aprovecha-

La mayor parte de la responsabilidad por estas crueles expectativas es de “la política”, es decir, nuestra, porque nosotros pusimos ahí a estos irresponsables –no vale decir “yo no”, porque en la democracia de masas no hay salvación individual-

En tales circunstancias, pedir a nuestros vecinos que en la medida de sus posibilidades acudan este sábado a Madrid, o colaboren de otro modo con la organización de la manifestación convocada por las más importantes asociaciones de víctimas “por la derrota del terrorismo, ETA fuera de las elecciones” podría parecer ya mucho pedir.

Pero lo hacemos, porque nos jugamos en ello más que nuestra dignidad.

Hemos sabido que lo único que contuvo la postración abyecta del gobierno a los pies de los criminales fue, según propia confesión, recogida en los papeles de la banda «el nivel de ataque del PP, de la mayoría de la prensa y de la AVT» Así, de paso, identificaban al enemigo común.

La ley no les importa, pero el clamor de los ciudadanos les molesta: es lo mejor que podemos hacer, y tenemos que hacerlo.

No es por las víctimas. Es por nosotros. Porque es indigno permanecer indiferente bajo un gobierno que trata con los terroristas y llega a sugerir financiarles de manera directa aunque encubierta en algún "organismo internacional", y no sólo permitiendo su presencia en ayuntamientos y diuputaciones. Es indigna la pasividad y la aquiescencia frente a los manejos de dos grupos mafiosos.

¡Coruñeses!, ¡españoles!, Apoyemos esta manifestación, con nuestra presencia quienes puedan; con una pequeña aportación los que no puedan de otro modo.

Coruña Liberal