La presidnete del Foro Ermua, Inma Castilla de Cortázar en La Coruña el 10 de febrero de 2011

En aquella memorable entrevista de Oriana Fallaci a Indira Gandhi, en Nueva Delhi, allá por febrero de 1972, la primera Ministra aseguraba: “El miedo, cualquier tipo de miedo, es una pérdida de tiempo. Como el lamentarse (…) Una persona como yo ignora el miedo antes y los lamentos después”.  He recordado esta cita porque éstos son momentos de ignorar el miedo para denunciar lo que está ocurriendo en nuestra democracia. Algo expresivo en extremo es lo que ocurre en materia de política antiterrorista, botón de muestra de antología: aunque ciertamente no el único. Pues bien, es tiempo de no tener miedo a decir lo que ocurre para no tener que lamentarnos después.

Probablemente, el más expresivo de los síntomas de decadencia de nuestra civilización en general, y de nuestra democracia en particular, es la falta de respeto a la verdad, a la realidad, incluso a la realidad empírica para más temeridad: esa realidad que se puede ver, tocar, medir, constatar… (en una hemeroteca o con un microscopio). Lo reconozco con pesadumbre como médico porque el respeto a la realidad es la premisa imprescindible para el avance de la Medicina. Más aún, es imprescindible para el correcto ejercicio de la misma, para el diagnóstico y el tratamiento: las cosas son lo que son, no son lo que cada cual quiere que sean. Les reconozco mi pesadumbre, pero también les confieso mi esperanza inconmovible, precisamente porque la realidad es más tozuda que la estupidez.

A propósito de estupidez, en la mencionada entrevista de Oriana Fallaci a Indira Gandhi, la periodista al ver cansada a la Primer Ministro le comentó: …”no le envidio y no quisiera encontrarme en su lugar”. A lo que Gandhi  contestó: “El trabajo no cansa, es el aburrimiento lo que cansa (…) El problema- créame- no está en los problemas que tengo, sino en los idiotas que me rodean”...  No les oculto que el contexto social, político, legislativo,… institucional  que tenemos en España suscita una percepción próxima al tedio, al aburrimiento, y provoca ese tipo de rebeldía, que se intuye en esa audaz respuesta de Indira Gandhi (los idiotas que nos rodean…). Esa indignación la expresaba con acierto Neil Tolkin en la película de Michael Hoffman el “Club de los Emperadores”:

“¿Qué puede hacer uno cuando los que tienen el poder hacen daño a los demás?,
-          Para empezar, te levantas y dices la verdad”
Bueno, pues me he levantado y me dispongo a  seguir diciendo la verdad.

En el Foro Ermua tenemos un lema, que va a resumir toda la actividad de nuestra asociación: DERROTAR A ETA, SIN PACTAR CON ETA. Como hicimos público el pasado 14 de mayo de 2010, los miembros del Foro Ermua consideramos que la única razón que justifica nuestra pervivencia como asociación es dar –lo que llamamos- la batalla definitiva: oponernos a la pretensión de Rodríguez Zapatero de escenificar, como logro electoral, la derrota de ETA, pactada con ETA. Y aprovecho esta oportunidad para pedirles a todos Uds. que se unan decididamente a este empeño nuestro.

Esta escaramuza electoralista del presidente Zapatero supondría destrozar el mayor logro de la democracia española (y el más unánime), que fue el resultado de la unidad social (el llamado espíritu de Ermua) y que forzó la necesaria  unidad política, demostrando que al Terrorismo se le puede derrotar sólo con la Ley: Pacto por las Libertades, Ley de Partidos, ilegalización de Batasuna, reforzada por la sentencia de Estrasburgo. Evidentemente, este logro fue posible por el ejemplar comportamiento de las víctimas del terrorismo en España -no existe precedente en ninguna parte del mundo- que han delegado una y otra vez (hasta 1.000 muertos, hasta más de 6.000 mutilados,..) en el Estado de Derecho la aplicación de la Ley, sin tomarse jamás la justicia por su mano, a pesar de tantos pesares.


¿Una derrota de ETA, pactada con ETA?


El 19 de abril pasado hicimos público (Foro Ermua) un documento analizando los hechos recientes (de agosto  de 2009 a abril de 2010) para concluir que lo más verosímil es que nos encontráramos en alguna fase de negociación entre el Gobierno y ETA-BATASUNA. Este documento reforzaba abiertamente las declaraciones que ex ministro de Interior Jaime Mayor Oreja había hecho unas semanas antes. Declaraciones que se siguieron de una, tan desmedida como sospechosa, reacción por parte del Gobierno de Rodríguez Zapatero y del Gobierno vasco: el Lehendakari López y su consejero de Interior, Ares, calificaron las declaraciones de “indecentes”. Respuesta ampliamente secundada por los medios afines al Gobierno y otros no tan afines.


Todo lo que hemos vivido después abunda en los peores presagios. Mencionemos algunos hechos, como botones de muestra para hacer memoria:

- La liberación de Díez Usobiaga, sin fundamento jurídico alguno, por supuestas razones humanitarias, acogiéndose a la ley de dependencia en ausencia de “dependiente”. El juez Garzón firmaba un auto de excarcelación, que la Audiencia Nacional ratificaba, para poner en libertad al “ideólogo de ETA” como el propio Garzón lo había definido en su previo auto de prisión, acusación que instancia alguna ha desmentido.

- Y la liberación de Iñaki de Rentería;  el acercamiento de Otegi, y de otros muchos;

- O la cantada huida de Iñaki de Juana Chaos, al que el Ministro Rubalcaba dejó escapar a Irlanda, después de un paripé de huelga de hambre que fue atendido también “por razones humanitarias”…., cuando era evidente que no había indicio médico alguno de la supuesta gravedad extrema del terrorista: “habría muerto”… –decía entonces el inefable ministro Rubalcaba.

- O la novedosa actividad de los mediadores internacionales promovida activamente por el Ministerio de Interior (aunque lo haya negado el propio Ministro), a la luego nos referiremos por ser una de las claves de esta estrategia de negociación con ETA.

- O la “absolución colectiva” del  Ministro Rubalcaba a los de Nanclares de Oca eliminando el calificativo de “etarras” por supuesto arrepentimiento;

-O la retahíla de beneficios penitenciarios de dudosa legalidad pero evidentemente injustos….  La política penitenciaría que se está aplicando es jurídicamente dudosa, puesto que no existe legislación en España, encubre un toma y daca propio de una negociación con terroristas en toda regla y es profundamente injusta porque premia a los terroristas sin resarcir a sus víctimas…

Sombríos presagios que sólo hacen esperar lo peor con esa abierta promesa de generosidad  a la izquierda abertzale (sus gestos no quedarán sin recompensa) que acaba de formular el presidente Zapatero (octubre de 2010), tras su último reajuste de Gobierno, en el que el gran bruñidor, Alfredo Pérez Rubalcaba es el “hombre orquesta”.


Hechos constatables


Rodríguez Zapatero ganó las elecciones del 14 de marzo de 2004, en unas peculiares circunstancias todavía no esclarecidas.  Después supimos por ETA que antes del 11-M Zapatero mantenía conversaciones con ETA-Batasuna. De hecho, en el Debate sobre el Estado de la Nación del 12 de mayo (dos meses después), Zapatero expresó formalmente su propósito de “un final dialogado de la violencia” en esa misma legislatura. Y sólo 14 meses después de llegar a Moncloa (17 de mayo de 2005) lograba aprobar la Resolución del Congreso autorizando el diálogo con ETA, dinamitando el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que habían prometido -en la campaña electoral- aplicar íntegramente.

Pero retrocedamos a 2004, tras las elecciones del 14-M, los presos de ETA se volvían a matricular en la UPV/EHU en septiembre de 2004, ETA con el PCTV volvía al Parlamento vasco unos meses después, en las autonómicas del 17 de abril de 2005 con la connivencia del Fiscal General del Estado, que pretendiendo dar la apariencia de legalidad, paró el acceso a AG, partido clónico, pero dejó pasar al  PCTV. En las siguientes municipales (mayo de 2007), ETA volvía a los ayuntamientos con ANV, en una estrategia ausente ya de pundonor, donde sigue a pesar de la sentencia en firme del TS (16 de septiembre de 2008), más de dos años después.

El retorno de ETA a las instituciones, teniendo todos los instrumentos para evitarlo (la Ley de Partidos y la más favorable de las opiniones públicas para actuar en consecuencia), es gravísimo. Pero en el mismo orden de gravedad situamos el proceso de tramitación del Estatuto de Cataluña -dato importante- pactado por ETA en Perpignan en diciembre de 2003 (3 meses antes del 14-M), que el propio presidente Zapatero desatascó implicándose personalmente en una operación entonces incomprensible: “Aceptaré el Estatuto que remita Cataluña”. Estatuto, vigente en la práctica y a la vez  retenido en el Tribunal Constitucional durante  años, que ha resultado ser la demostración evidente del fracaso de la Institución que, por definición, debe garantizar la Constitución. Un acuerdo con ETA (de Carold Rovira por su lado a cambio de “una tregua para Cataluña” y de Zapatero por el suyo, “porque sin pistolas todo es posible”) que ha pulverizado la Carta Magna, dejando “sin capa y sin manteo” un ordenamiento que tan ejemplarmente nos dimos propiciando la Transición democrática en 1978.

Pero retomemos el hilo cronológico de la negociación de Zapatero con ETA en la primera legislatura, sin necesidad de recordar la retahíla de cesiones, en todos los órdenes, que provocaron el desprestigio de las Instituciones, una a una, tras las que Zapatero se parapetaba. Quizá el símbolo de la cesión, en esta fase, fuera la excarcelación de De Juana, al que se le rebajó la condena de 96 años a 6.

En aquella primera etapa hubo mesas de negociación (en Loyola). Reuniones de las que los ciudadanos desconocemos el alcance de las cesiones y las estrategias de futuro. No se nos han explicado a los españoles, en modo alguno, los márgenes de la negociación.
Lo que sabemos, porque lo vivimos, es que el Gobierno suplicó un “Alto en Fuego” que fue declarado por ETA el 22 de marzo de 2006, pero “que nunca existió”: durante los 9 meses, desde el Foro contabilizamos más de 500 acciones de terrorismo (más de 12/ semana),  mientras veíamos con estupor las concesiones: una trascendental, la “internacionalización” del Proceso, logrando en el Parlamento Europeo una Resolución, en Octubre de 2006,  que prosperó por unos pocos votos después de un Pleno deplorable. ETA había logrado la más deseada de sus pretensiones: legitimarse internacionalmente, consolidando su falaz argumentario al aproximarse a otros conflictos, como el de Irlanda del Norte.

La farsa terminó con el atentado de la T-4. Sin embargo, incomprensiblemente el Gobierno mantuvo sus contactos desde entonces y hasta ahora.
Mientras tanto, las urnas –con la ayuda de ETA, no hay que olvidarlo-  volvían a dar el poder a Zapatero en las Generales de 2008 (9 de marzo de 2008); y las urnas, también con la ayuda de ETA, que accedió a una tregua silenciosa –no publicitada, no reconocida por ETA hasta septiembre de 2010-, provocaban el vuelco en el Gobierno vasco, propiciando un Lehendakari no nacionalista (en las Autonómicas de 2009), al que el PP (y todo el movimiento cívico) tuvo que apoyar, como no podía ser de otra forma.

Les aconsejo que anoten todos estos acontecimientos sobre una línea, que atraviese transversalmente una octavilla, indicando los tiempos: es sobrecogedor.

Desde el Foro Ermua hemos venido denunciando  que Rodríguez Zapatero no ha cambiado realmente su política antiterrorista, que sólo ha modificado su modo de presentarla, actuando-jugando a tres bandas, con las cuales ha  logrado: sembrar el desconcierto en los más confiados; precipitar la inhibición en los más pusilánimes y la incoherencia en los demasiado proclives a mantener los consensos a ultranza. Estas tres bandas de actuación en materia antiterrorista del Gobierno han sido las siguientes:
1.        La más amable: el deseado gobierno “constitucionalista” de Patxi López, con el generoso apoyo del PP. Gobierno vasco, supuesta alternativa, tan deseada por todos al nacionalismo.
2.       La banda más explícita (la más veraz): la protagonizada por Jesús Eguiguren que ha hecho pública (en diversas entrevistas –que no se improvisan- en El País, El Mundo, El Público, TVE y Deia,…) una “hoja de ruta”, que se está cumpliendo con exactitud, y que es sospechosamente coincidente con la de ETA-Batasuna.
3.        y la tercera (la más cínica) la del propio Ministerio de Interior que con una labor policial impecable y rotunda, ha modulado gradualmente sus declaraciones y sus hechos, mientras negaba contundentemente la evidencia: la evidencia de que no se ha  abandonado la senda del diálogo, de la negociación, de la disolución de ETA contentando a ETA.


Los elementos diferenciales de la nueva estrategia de negociación


¿Cuáles son los cambios en la estrategia de Zapatero en su negociación con ETA?:
1.        Negar la negociación y por supuesto no constituir nuevas mesas de negociación.
2.        Presentar que ETA y la izquierda “abertzale” son dos realidades distintas, componente falaz en el que se lleva años insistiendo, con la inefable contribución del juez Garzón.
3.        Y bruñir la aparición de un elemento nuevo: “Los Mediadores Internacionales”. El Gobierno presenta la negociación como un requerimiento de instancias ajenas a él. El Gobierno de Zapatero pretende presentarse como ajeno al proceso de negociación. Esto es así, tanto que:
El 29 de marzo pasado (2010), en el Parlamento Europeo, el abogado sudafricano Brian Currin presentaba una declaración subscrita por diferentes personalidades relacionadas con la “resolución de conflictos” donde se sugería una “hoja de ruta” para el proceso de negociación entre el Gobierno de España y ETA, donde se daba carta de naturaleza a una izquierda abertzale independiente de ETA y proclive a la negociación y se aconsejaba que ETA declarase un alto el fuego permanente y verificable. Significativamente, irrumpen los mediadores y el Gobierno interpelado  calla: el silencio del Gobierno es la confirmación  más evidente de su implicación. Todo lo que ha ocurrido después estaba explícitamente dicho en la Declaración de Bruselas.

Por su parte, ETA emite sus todavía recientes comunicados (el 5 de septiembre pasado y el domingo siguiente más recientemente el  9 de enero de 2011)… secundando la Declaración de Bruselas. Evidentemente el Gobierno le ha estado “comprando a ETA” un comunicado presentable con los múltiples beneficios penitenciarios, judiciales.…(algunos de los cuales hemos enumerado) que pueda “venderse mediáticamente” para justificar su vuelta a las instituciones. Sólo así son comprensibles las declaraciones de Rodolfo Ares,  calificando el primer comunicado de ETA como “insuficiente”; las del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, de considerar el comunicado “una buena noticia”, un avance; o las de Rubalcaba: “no es lo que esperábamos “  

En estos recientes comunicados, ETA deja constancia de que “llevaba meses sin hacer atentados”… , confesando la tregua “no publicitada”, que antes mencionábamos.

El Ministro de Interior, que es un inteligente bruñidor de estrategias inconfesables, invariablemente declara ante los comunicados de ETA que éstos no modificarán para nada la política antiterrorista: eso es lo malo, porque con la apariencia de firmeza policial, ha habido en los pasados meses (años) cesiones incomprensibles en materia de política penitenciaria  y en decisiones judiciales, que sólo son inteligibles por la presión de un Gobierno a las instituciones correspondientes, extralimitándose evidentemente en sus competencias. Nos hemos referido ya a la liberación de Díez Usobiaga, a los beneficios penitenciarios,… y no quiero omitir la explícita mención a la decisión del Juez Bermúdez de absolver a los máximos responsables de Egunkaria, cuando está más que acreditado (por el juez Del Olmo) que ha sido una tapadera económica de ETA. Y que no seguirá siendo…

Una denuncia fundamental es que el Gobierno se está atribuyendo la titularidad del daño causado por el terrorismo y se considera legitimado para perdonar, absolver, hacer tabla rasa.

Lo que podría parecer en un principio una coincidencia de errores, por los que nadie asumía responsabilidades, se ha ido clarificando –nítidamente- en los últimos tiempos como una orquestación, propia de una negociación en toda regla. En esas coordenadas, explícitamente abiertas por Jesús Eguiguren de que el PSE está llamado a “traer la paz y la convivencia a Euskadi”, estamos ante una chapuza de primer orden que además de indecente, será inútil y contraproducente, como no puede ser de otra forma.


¿Cuál es la estrategia?


¿En resumen, cuál es la estrategia? la estrategia pasa por aceptar una declaración de fin de la violencia de ETA que se estime suficiente o una mera condena de los atentados por parte de Batasuna para proceder a su legalización. Esta legalización tendría como objeto iniciar una negociación dentro de las Instituciones vascas y entre los partidos vascos, incluida obviamente la nueva Batasuna “legal” (que bien podría ser una Eusko Alkartasuna “parasitada”). Esto, no lo decimos nosotros lo dice explícitamente Jesús Eguiguren: un acuerdo en las instituciones vascas, con los partidos vascos, que España no toleraría.
Y es que la hoja de ruta de la actual negociación de Zapatero y ETA la ha descrito pormenorizadamente  Eguiguren, al que han descalificado una y otra vez desde el Gobierno, pero nadie le ha cesado como presidente del PSE. Esa hoja de ruta significativamente coincidente con la de la propia ETA-Batasuna es la que se va cumpliendo paso a paso: no creo que Eguiguren tenga premoniciones, lo que tiene Eguiguren (y todos los demás: ) es un plan acordado con ETA para escenificar la disolución de ETA, con las consiguientes ventajas penales, penitenciales, políticas e –incluso- fiscales.

La negociación reduce a pavesas la credibilidad de la alternativa constitucionalista en el País Vasco. Lo saben pero piensan que en política es justificable cualquier estrategia y que la ética es sólo un añadido si conviene electoralmente. Cuando a Eguiguren se le pregunta (en enero de 2010) por el papel que puede jugar EA contesta: “EA sería un escudo, porque supongo yo que nadie se va a atrever a ilegalizar a Carlos Garaikoetxea”. Y subraya que personalmente ve con buenos ojos el entendimiento entre EA y Batasuna, añadiendo: “Ahí todos ganaríamos. EA buscaría su función en la historia, (…) Batasuna podría empezar a hacer política. Y también ganaríamos todos los demás porque sería un paso adelante para la paz si sale bien.” Y preguntado por la estrategia tras las elecciones de 2011, confiesa abiertamente: “Donde los resultados electorales aconsejen gobernar con Aralar, gobernaremos con Aralar, donde aconsejen hacerlo con el PP, con el PP y donde aconsejen hacerlo con el PNV, con el PNV”.

Y es que, el presidente Zapatero y sus secuaces hacen lo que “les conviene” a corto plazo y no tienen reparos en contradecir sus hechos o sus palabras a las 24 horas. Negociar los presupuestos, por ejemplo, con el PNV es una contradicción y un desprestigio para el Gobierno Patxi López, pero es que con una política antiterrorista acordada con ETA el actual Gobierno vasco es una farsa. Esto es así de triste, aunque el PP se resista en a reconocerlo y a actuar en consecuencia.

La realidad es que ETA ha comprendido muy bien que tiene otra ocasión de oro, escuchen: “Euskal Herría está a las puertas de vivir un periodo de cambio, para poder recuperar su propia voz, superando el conflicto político y armado, por vías “justas y democráticas” (…) “Es una opción que se siente cerca y que es posible lograr”(…) “ los caídos en la lucha no han dado su vida para que continúe la imposición”. ETA (la ETA de siempre, con sus objetivos de siempre) está más cómoda negociando con el partido socialista que con el PNV. ETA tras el fracaso del “Plan Ibarretxe” diseñó un intento en Cataluña, que le ha generado sólidas expectativas por “la vía de la legalidad”. Eso es lo que ha entendido ETA después de Perpignan. El gran descubrimiento de ETA es que es más rentable tener como aliado al PSOE, que desde antes de llegar al poder (antes del 14-M de 2004) está haciendo lo que siempre ha hecho el nacionalismo: negociar con la banda y sacar ventajas de ese entendimiento. Por eso, no sorprende para nada que entre los objetivos de la banda terrorista esté la del desgaste electoral del PNV y la destrucción de Aralar.

ETA sabe que tiene la oportunidad de llegar a gobernar en el País Vasco, con los socialistas que gobiernan España, porque al Gobierno de Zapatero no le repugna un Gobierno “a la catalana”, donde evidentemente la ERC sea la izquierda abertzale “arrepentida”. El PSE gobernará con el PP hasta que pueda hacerlo con la izquierda abertzale. Cualquier persona sensata diría que después de la experiencia en Cataluña y el desplome del tripartido… no se atreverán. ¡Ójala!

Es evidente que, en estos momentos, para ETA es una prioridad volver a las instituciones: no está en el Parlamento vasco con la ilegalización del PCTV y abandonará los ayuntamientos con el disfraz de ANV. Porque ¿cómo se está financiando ETA? El cauce más fluido de financiación proviene de subvenciones que suponían el 56% de los ingresos de ETA y tras la ilegalización de Batasuna se redujeron a un 13%. Según los datos de que disponemos: los 28.000.000 € de ingresos anuales (que ya está bien) se redujeron a una cuarta parte, con la ilegalización. Por otro lado, ETA mantiene fuerte la extorsión, que suponía el 14 % (antes de la ilegalización de Batasuna) y en estos momentos puede estar suponiendo el 20 % de la financiación de ETA. Las fuentes fundamentales de recursos de ETA son sueldos, subvenciones, extorsión, negocios, tipo Egunkaria, sobre lo que también se ha actuado en beneficio de la organización terrorista, como ya he mencionado. No olvidemos que los presupuestos de los Ayuntamientos actualmente gobernados por ANV ascienden a 247 millones de euros, aunque no tengamos datos de cómo se administran.

Desde el Foro Ermua sostenemos que el gobierno de Zapatero viene preparando la escenificación de la derrota de ETA pactada con ETA. Los últimos comunicados no son más que la puesta en escena de ETA como interlocutor “legitimado” por un gobierno incomprensible. Evidentemente, ETA quiere estar en las Instituciones y a partir de ahora vamos a ver “el forcejeo” de ambas partes. Mucho nos tememos que ETA lo conseguirá, si no abortamos entre todos este intento. La ridícula presentación de la “tregua de ETA” a instancias de los mediadores internacionales, no es más que “un aperitivo” del golpe de efecto que el gobierno busca.

Esta negociación es todavía más obscena porque a ETA hace tiempo que la podríamos haber derrotado con los instrumentos de los que el Estado de Derecho dispone gracias a los gobiernos del Presidente José María Aznar. Ni Adolfo Suárez, ni Felipe González tenían esos procedimientos legales habilitados a su disposición. Por eso lo que hace Rodriguez Zapatero, lo que hace Rubalcaba, es un destrozo incomprensible para la democracia española. Permítanme formular en voz alta esta pregunta, para la que no tengo respuesta: ¿Qué condiciona al presidente Zapatero y su vicepresidente primero para preferir contentar a ETA, en lugar de derrotarla… pudiendo derrotarla?

Disculpen mi insistencia, el presidente Zapatero no contempla la  derrota de ETA, sino el acuerdo con ETA, “la solución dialogada”, por eso nunca se han interrumpido los contactos con la banda, ni se ha derogado esta Resolución de 2005, ni se ha disuelto los 42 Ayuntamientos gobernados por ANV, … etc, etc. Jaime Mayor Oreja habló que estamos en la segunda parte de un partido y es un símil acertado.

Cada vez que un gobierno negocia con terroristas discrimina a los ciudadanos, pone en situación de desventaja a los que respetan la ley y la cumplen. Cada vez que un Gobierno negocia con terroristas está haciendo un fraude al propio sistema democrático, legitimando a quien está fuera del mismo. Y en el caso de España, negociar con ETA es destruir nuestra democracia (que es en la que hemos  confiado año tras año, muerto tras muerto), negociar con ETA es volver a matar (moralmente) una a una a sus víctimas  que sólo murieron por el delito de ser españoles.

En el caso de España, único en el mundo, en donde jamás una víctima del terrorismo se ha tomado la justicia por su mano sino que, cívicamente, han delegado en el Estado de Derecho la aplicación de la justicia, toda negociación, acuerdo, o trapicheo con los terroristas es un fraude indecente.


La antítesis de las Jornadas de Ermua


Desde las Jornadas de 11-13-M, que son la antítesis de las Jornadas de Ermua, algo grave se precipita sobre nuestra democracia. Entonces, se promovió una revuelta, que no fue precisamente cívica, impulsada por el entonces  partido de la oposición (PSOE) que desplazó la responsabilidad de los terroristas al legítimo gobierno de España y provocó una espiral de acontecimientos “antisistema” que lograron, además del pretendido vuelco electoral, una  profunda herida social que,  sin restañar, aún rezuma desconfianza. Desde entonces, el discurso haciendo pedagogía antidemocrática nos avasalla por doquier. ¿Qué le está pasando a nuestra democracia?

¿No es todo una gran mentira? Es una gran mentira que ETA y la izquierda abertzale no sean lo mismo. Es una gran mentira la Resolución del Congreso de 2005 cuando nunca se dieron las condiciones de ausencia de violencia. Es una gran mentira comparar nuestro caso al Irlandés, donde hay dos bandos con muertos, con presos,…por ambas partes.  Fue una gran mentira las piruetas para que ETA volviera a las instituciones (PCTV, ANV),…. Y son una gran mentira los anuncios de reformas o endurecimientos de la Ley de partidos que nunca se producen.  El lenguaje tramposo es un gran aliado, para esta gran estrategia de la confusión. Si ETA y su entorno, con sus objetivos de siempre,  pasan a las instituciones (a la normalidad “democrática”) -sin solución de continuidad- con ventajas penitenciales, políticas y fiscales es que no hay democracia.

El Gobierno se ha venido molestando porque les decíamos que tienen una maltrecha credibilidad en materia de política antiterrorista. Y entendíamos que no dejaba de ser reseñable que existiendo medidas que se percibirían como incompatibles con una negociación, el Gobierno no ha adoptado ninguna: una medida en extremo convincente habría sido la modificación de la normativa que termine con el monopolio del Gobierno y del Ministerio Fiscal en la acción para instar la ilegalización de un partido político o para instar la disolución de los ayuntamientos gobernados por organizaciones terroristas. Debería autorizarse al ejercicio de la acción, por ejemplo, por un número determinado de diputados o, incluso, por la acción popular.  Esto también sería un serio indicio de la voluntad de que las modificaciones (supuesto “endurecimiento”) de la Ley de Partidos serán aplicadas en cualquier caso.

La democracia española había logrado objetivos inéditos en política antiterrorista, en tiempos recientes, con los Gobiernos de José María Aznar. Más recientemente aún, gracias a los ciudadanos, gracias a las urnas, se ha logrado la alternancia en el Gobierno vasco. Pero la realidad es que el presidente Zapatero no ha modulado de fondo sus pretensiones en política antiterrorista, después del fracaso rotundo de la anterior legislatura, manteniendo –en explícita referencia con el caso Irlandés- que en Irlanda se reconstruyó el proceso después de una ruptura abrupta: “porque hubo siempre un hilo de comunicación más allá de lo que podría ser un accidente”. Y en estos momentos, planea -insisto- una escenificación de la derrota de ETA, pactada con ETA, que presentará como “logro electoral” en las próximas elecciones.
Al Foro Ermua nos alarmó el radical cambio del Ministro de Interior en sus condiciones para permitir que Batasuna concurra a los comicios municipales: hemos pasado de la rotunda necesidad de exigir la disolución de ETA (en agosto de 2009) a que baste con un mero gesto de condena del terrorismo (desde abril de 2010). Ahora, todo es alarmante en extremo.
ETA que está (sigue estando) con ANV en 42 ayuntamientos porque el gobierno de Zapatero no ha querido disolverlos, podría volver con otras siglas. Es necesario oponerse, denunciar este enorme riesgo antes que sea demasiado tarde: la experiencia penosa de “lamentarnos a hechos consumados” no se puede repetir (PCTV, ANV,..).

Ya se empiezan a manejar sondeos de opinión favorables a la negociación, a que es el momento de la generosidad,… Si algo ha demostrado la democracia española y a las víctimas de ETA en particular es generosidad, hasta el heroísmo. Nosotros, reiteramos que cualquier negociación con Batasuna resulta inaceptable porque la única política antiterrorista legítima y eficaz es la derrota total del terrorismo utilizando para ello todos los instrumentos del Estado de Derecho.


El final de ETA y el bien común


La debilidad de ETA es real. El final de ETA es posible, pero es sólo posible si los terroristas comprenden que hay una absoluta imposibilidad de rentabilizar su desaparición, que sus asesinatos no quedarán en la impunidad, que nunca encontrarán  atenuantes. Sencillamente, escenificar una derrota de ETA pactada con ETA, imposibilita la derrota de ETA. La paz dialogada no es otra cosa que la derrota de la democracia ante el terror. El gobierno de Zapatero y Rubalcaba quiere aprovechar la debilidad de ETA, pero ETA quiere aprovechar la debilidad de España. Y la realidad es ésta, de Perogrullo:  si ETA doblega a la democracia, la democracia habrá sido doblegada por una banda terrorista.
¿Y qué mecanismos tiene una democracia para sobrevivir cuando  la arbitrariedad es el modus operandi de un Gobierno insólito, que instrumentaliza las Instituciones del Estado en su propio beneficio?¿qué se puede hacer cuando la independencia de la Justicia brilla por su ausencia, cuando la confianza del ciudadano en las instituciones se desvanece y el resto de los partidos políticos solo aciertan a moverse en los esquemas de lo “políticamente correcto” y apenas hay un medio de comunicación independiente? En primer lugar, vencer la tentación de emigrar a Sierra Leona o Camerún y después convencerse de que es el momento de la sociedad civil. El momento de la sociedad civil para hacer entender a los políticos “el carácter finito de su actuación”.

En mi condición de Decana de una Facultad de Medicina, me veo con frecuencia en la obligación de insistir en el carácter finito de las actuaciones médicas: porque no somos magos, -les digo- ni dioses, ni dueños de la vida, ni dueños de la muerte; porque no todo es posible; y porque en ocasiones no todo lo técnicamente posible es moralmente admisible. Esta posición tan sensata, entiendo que nos aporta credibilidad en el ejercicio de la Medicina. Como el hecho de denunciar esa subversión total de la tradición médica del respeto hacia los débiles, que son el objeto específico del quehacer médico. En  nuestra tradición secular ser débil era la condición para hacerse acreedor de la protección y del desvelo. Ahora, en cambio, algunos pretenden que sea el estigma que justifique su destrucción. Como es obvio, eso es negar la esencia misma de la Medicina. Y en este otro contexto que nos ocupa, sostengo: no reconocer el carácter finito de la actuación política es negar la esencia misma de la democracia y reducir a pavesas la honorabilidad del quehacer político.

No nos engañemos, la renovación para esta brutal crisis de mesura, de racionalidad, de rigor y de humanidad que vivimos en España, improbablemente vendrá de los que van detrás del consenso como bien supremo, aunque sea consenso en el error. No nos olvidemos que el consenso que se generó en el País Vasco que vino a llamarse “Espíritu de Ermua” fue una exigencia moral. Un compromiso ético entre ciudadanos muy distintos. Se fraguó en unos pocos años: particularmente tras el asesinato de Goyo Ordoñez en Enero de 1995 y, los trece meses siguientes, hasta el de Fernando Múgica (en febrero del 96); se materializó en el Foro Ermua  tras el asesinato de Miguel Angel Blanco (11 Julio de 1997); y ya era una realidad cuando ETA mató a Fernando Buesa en Vitoria en Febrero de 2000. Tanto es así que ese mismo año -2 meses después- ETA asesinó a José Luis López de Lacalle miembro Fundador del Foro, en Andoaín.

Exigencia moral. Y es que existe la capacidad humana, más o menos espontánea, para discernir lo que está bien de lo que está mal. Hay algo que no es relativo. Hitler decía que la conciencia era un invento judío. Nosotros –discrepando con Hitler- confiamos en la capacidad del ser humano de comprender lo que es decente o indecente, la capacidad de discernir lo que es digno o indigno del hombre, lo que es concorde o no con la elemental defensa de derechos, libertades y responsabilidades.

No nos olvidemos del todavía reciente aniversario de la caída del Muro de Berlín. Muchos analistas subrayaban, con acierto, que en aquel entonces el acontecimiento resultó sorprendente porque los políticos subestimaron el descontento, el hartazgo de los ciudadanos. De esta suerte la revolución de 1989 fue la más inesperada y  también la menos violenta de la historia. El hartazgo de los ciudadanos es un poderoso elemento.

En el Foro Ermua, estamos muy cansados, hemos hecho demasiadas derramas, hemos robado demasiado tiempo a nuestras familias, a nuestro descanso, e –incluso- a nuestros trabajos. Pero entendemos, que ha llegado el momento de tomar posiciones en ese espacio pre-político que atiende a la dignidad, a la libertad y a la responsabilidad de los ciudadanos.

Nuestra democracia se desmorona impotente, por la ausencia de recursos morales. ¿Vamos a quedarnos inactivos? No debiéramos. Es el momento de ser inamovibles, con el convencimiento de que la verdad no se convierte en falsedad, ni viceversa, aunque se empeñe la opinión pública. Cueste lo que cueste será preciso defender que el bien común pasa por el respeto a la dignidad de las personas y de sus libertades que son los elementos morales esenciales de una democracia. Coordenadas morales que no permiten confundir a los ciudadanos con los terroristas. No es, pues, admisible que el Gobierno se atribuya la titularidad del daño causado por el terrorismo y se considera legitimado para perdonar, absolver, hacer tabla rasa,… En democracia no todo es relativo, no todo es posible: hay premisas irrenunciables. No es admisible ese relativismo a ultranza que a la indiferencia hacia la verdad le llama tolerancia. El relativismo a ultranza, ejercido por los Gobiernos de Rodríguez Zapatero sin límites, esboza nuevas formas de totalitarismo. Y es que la democracia no puede prescindir de esos principios prepolíticos que son morales, porque sin presupuestos éticos, la libertad se desnaturaliza, se pervierte, se desvincula de la responsabilidad y, por lo tanto, del bien común.

¿Qué esto supone límites? ¡Afortunada y naturalmente,…!! Hace sólo unos meses en Dubrovnik me conmovió ver esa fascinante ciudad, la perla del Adriático, completamente cercada por murallas, que para los ragusos constituyen el más vigoroso himno de libertad. No hay libertad sin la conciencia de la propia dignidad y –por tanto- de los propios límites. Este es a mi juicio el mensaje que ha de llegar nítidamente a nuestros políticos desde la sociedad civil: los límites, el carácter finito de la actuación política. Se acabó este “todo vale” por fines electoralistas.

Ahora tampoco faltan quienes pretender convertir lo que desde  Celso fue el Derecho: el arte de lo bueno y de lo justo (Digesto I,I,1) en el arte de la coacción. Inactivos no vamos a quedarnos… y el mejor resorte es recordar que la conciencia moral siempre ha sido, y siempre será, el último baluarte de la libertad.


[Palabras de Pilar Pato, presidente de CL, al inicio del acto]

Bienvenidos a este acto que podemos organizar en esta sala gracias una vez más a la Fundación de la obra social de Caixa Galicia y a su personal.

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Representantes del Foro Ermua en la manifestación convocada por MLL el 1/10/2008Agradecemos muy especialmente a la presidente del Foro Ermua, Inma Castilla de Cortázar su generosidad y su disponibilidad, al venir a La Coruña para este acto.
Tenemos muchos más motivos de gratitud y reconocimiento al Foro Ermua, empezando por su carácter inaugural y modélico en el movimiento cívico español contra la peor lacra de nuestra convivencia democrática: el terrorismo y la ideología que lo sustenta.
Nuestra humilde asociación le debe buena parte de la inspiración y del impulso que la creó.
Siempre hemos reconocido al Foro su liderazgo en el análisis del terrorismo y sus secuelas, y en la movilización cívica consecuente.

Nos hemos sumado a sus iniciativas, como la Plataforma Libertad en 2007, y hemos procurado transmitir su acción y difundir su mensaje.

Finalmente, nunca olvidaremos su presencia el 19 de octubre de 2008 en la mayor manifestación celebrada en nuestra ciudad, del Obelisco a María Pita, contra la política lingüística con la que el gobierno regional de entonces hostigaba a la ciudadanía.  ...      No fue en vano.

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Agradecemos al Profesor Portero Molina que haya accedido a nuestro ruego de presentar a la conferenciante.

Tenemos la suerte de que no se refugia en las cimas de la teoría constitucional para evadirse de los graves problemas que amenazan en la práctica nuestra libertad, igualdad y estabilidad.
Particularmente tenemos que agradecerle sus sensatas opiniones públicas sobre la cuestión territorial, o la lingüística, y su apelación al consenso constitucional.

Ojalá los políticos le presten tanta atención como nosotros, simples ciudadanos, promotores de una modesta asociación cívica en defensa de los valores constitucionales.
Muchas gracias, profesor.