Terrorismo etarra

Inma Castilla de Cortázar[Publicado en El Mundo el domingo 06 de junio de 2010] El presidente Zapatero ganó las pasadas elecciones generales, tras una ignominiosa negociación con ETA y negando la crisis económica, con un audaz slogan: “Motivos para creer”. En estos momentos, amplios sectores de la opinión pública temen que Rodriguez Zapatero pretenda escenificar, como logro electoral, la derrota de ETA, pactada con ETA. Esta escaramuza electoralista del presidente Zapatero supondría destrozar el mayor logro de la democracia española (y el más unánime), que fue el resultado de la unidad social más sólida: el llamado espíritu de Ermua.

La revuelta ciudadana forzó entonces la necesaria  unidad política,  que hicieron posible los gobiernos del presidente Aznar, demostrando que al terrorismo se le puede derrotar sólo con la ley. Evidentemente, este ejemplar logro fue posible por el heroico comportamiento de las víctimas del terrorismo en España –del que no existe precedente en ninguna parte del mundo- que han delegado en el Estado de Derecho la aplicación de la justicia, sin tomársela por su mano, a pesar de tantos pesares.

Desde el Foro Ermua sostenemos que no es incompatible la negociación con la eficaz actividad policial (la espléndida operación de hace unas semanas, sin ir más lejos), las medidas legales aprobadas (el supuesto endurecimientos de la Ley de Partidos) y, mucho menos, con las declaraciones que niegan esta estrategia, incluso con la rotundidad característica del Ministro de Interior.

Es curioso que el Gobierno se queje de su falta de credibilidad, cuando no ha adoptado ninguna medida realmente incompatible con la negociación: es decir con un final de ETA, pactado con ETA. Nosotros también estamos hartos de ETA, como el Ministro Rubalcaba, y estaríamos encantados de podernos fiar de nuestros políticos y, particularmente, de nuestro Gobierno. Por eso, retamos al Gobierno a adoptar medidas convincentes, que demuestren (también y sobretodo a ETA) que el horizonte de la cesión por no matar (es decir, del diálogo) no existe. El Gobierno puede –si quiere- demostrar que no hay negociación:

1. Bastaría con eliminar el monopolio del Ministerio Fiscal y del Gobierno  para promover la ilicitud de listas sucesoras de Batasuna y para promover la disolución de ayuntamientos gobernados por ETA. Deberían poder iniciar el procedimiento un número de diputados o la acción popular.

2. Sería convincente derogar la resolución del Congreso del 18 de mayo de 2005 e impulsar, al mismo tiempo, solemnes declaraciones en los parlamentos vasco y español y de los respectivos gobiernos en las que se descarte expresamente –sin ambigüedad- cualquier acercamiento, negociación con los terroristas, sus posibles siglas, o quienes los representan.

3. Indiscutiblemente, persuadiría el cese de Jesús Eguiguren, como presidente del PSE, si de hecho está actuando como un “francotirador” contraviniendo la política antiterrorista que en realidad promueve el presidente Zapatero. Tras esta última petición del Foro Ermua, el gobierno vasco pide a Eguiguren (24 de mayo) que ponga fin a sus “escarceos con ETA”, que por cierto habían sido negados hasta ahora, a pesar de toda las evidencias del mejor periodismo de investigación.

La debilidad de ETA es real. El final de ETA es posible, pero es posible sólo si los terroristas comprenden que hay una absoluta imposibilidad de rentabilizar su desaparición, que sus asesinatos no quedarán en la impunidad, y que nunca encontrarán  atenuantes. Sencillamente, escenificar una derrota de ETA pactada con ETA, como parece pretender el presidente Zapatero, imposibilita la derrota de ETA.