Permiso para ultrajar. Cristina Losada. Libertad Digital .- Una pitada monumental al himno o la bandera de cualquier nacionalidad histórica e histérica, y hasta de cualquier autonomía que se precie, sería ofensa, ultraje, injuria y desprecio, síntoma de peligrosas fobias e incitación al genocidio cultural. Habría indignadas protestas y exigencias de desagravio y castigo ejemplar. Y un juez Pedraz de turno asentiría.
Jueces de izquierdas. Edurne Uriarte, ABC .- Si a un juez se le ocurriera argumentar que un homenaje a Adolf Hitler no implica un homenaje a sus actuaciones y que, además, un acto a favor de Hitler «no puede constituir una conducta especialmente perversa ni ha producido ni puede producir perplejidad e indignación en la sociedad», la sociedad española se le echaría encima. ... En el ABC
Manuel Jiménz de Parga. Carta al ABC, 23/07/09
.- Al conocer la reciente decisión de un juez mi conciencia no me permite permanecer callado. Si se admiten estas desviaciones el fin del recorrido es fácilmente previsible. Luego vendrán los lamentos. Los adversarios pueden ganarnos, pero no hemos de contemplar impasibles la carrera como hacen los tibios.