Terrorismo etarra
 Lo que resulta más difícil de entender es que el riesgo de que la Ley de Partidos viera frustrados sus efectos no haya procedido de los obstáculos jurídicos que se han puesto para impedir su aplicación, sino de la decisión por parte del Gobierno socialista de entrar en una negociación política con ETA-Batasuna en el mal llamado "proceso de paz" cuyos lamentables avatares ocuparon la legislatura anterior.
Era inevitable que la Ley de Partidos fuera una de las víctimas señaladas de ese proceso por tres razones básicas.
La ley, como se ha dicho, adquiría sentido político -y de Estado- como expresión de la voluntad de derrotar a ETA. Cuando la estrategia frente a ETA abandona ese compromiso y se centra en promover un "final negociado", era inevitable que la vigencia de la ley decayera.  . ... En Papeles FAES (enlace al pdf)