Terrorismo etarra

En La Voz de Galicia.- ... Con una increíble falta de sensibilidad hacia las víctimas, el Gobierno y los sectores intelectuales que lo apoyan han respondido a quienes han criticado la excarcelación del despiadado criminal echando mano de una doble línea argumental: constatando lo evidente (que las leyes están para cumplirse) y caricaturizando a los que se han indignado por que esas leyes produzcan tan escandaloso resultado. ...

La salida de la cárcel del etarra De Juana Chaos ha abierto un profundo y lógico debate en la opinión pública española: el de si es justo que un sujeto responsable de 25 asesinatos sea puesto en libertad tras permanecer 21 años en prisión y cumplir tan solo una ínfima parte de su pena.

Con una increíble falta de sensibilidad hacia las víctimas, el Gobierno y los sectores intelectuales que lo apoyan han respondido a quienes han criticado la excarcelación del despiadado criminal echando mano de una doble línea argumental: constatando lo evidente (que las leyes están para cumplirse) y caricaturizando a los que se han indignado por que esas leyes produzcan tan escandaloso resultado.

Sobre lo primero nada hay que decir, salvo quizá que la innegable afirmación de que no hay Estado de derecho que pueda subsistir sin la aplicación recta de las leyes resulta perfectamente compatible con el reconocimiento doloroso de que las leyes producen a veces manifiestas injusticias.

Ello desplaza el debate, como es obvio, hacia la propia justicia de esas leyes, que ahora ha querido defenderse a través de una gran superchería: la consistente en poner en boca de los críticos cosas que los críticos no dicen. Pues la inmensa mayoría de los que han censurado la excarcelación de De Juana no lo han hecho para exigir que el etarra se pudra en la prisión, se le aplique la ley de fugas, se le mutile o se le destierre en un desierto.

No señor, los enemigos de ese producto químicamente puro del nazismo que es De Juana -entre los que están todas las víctimas sufrientes de «su lucha»- se han limitado a proclamar que un sistema penal en el que un criminal condenado a más de 3.000 años de prisión puede salir en libertad tras pasar en la cárcel 21 es un sistema injusto, que debería haber sido reformado desde hace mucho tiempo, cuando se vio con claridad que tales hechos iban a producirse con frecuencia. Pues nada hay más falso que esa afirmación de que las penas no tienen más función que la rehabilitadora. Las penas deben servir, desde luego, para reinsertar a los reclusos, pero también para punir sus fechorías. ¿Por qué, si no, el asesinato se castiga más que el hurto y la violación más que el allanamiento de morada?

Ha sido, de hecho, esa temeraria imprevisión de las Cortes, tan temporalmente dilatada como políticamente injustificable, y no el sentido popular de la justicia -casi nunca desviado hacia la exigencia de venganza- la culpable de que haya hoy millones de españoles espantados al ver a De Juana Chaos salir en libertad y animar a sus «compañeros» a seguir esa «lucha» patriótica que llevó al etarra a cometer 25 asesinatos, cuatro más que los años que, al final, ha estado encarcelado