Libertad de idioma

Libertad de idioma

Este artículo abre una serie de tres colaboraciones sobre política [corrigiendo la Historia (II) y ¿Y entonces cómo puede ser (III)?]. En este primero, el autor cuestiona algunos de los principios que inspiran la política lingüística.

La biodiversidad en el mundo vegetal y animal es un bien indudable, pero el universo humano está habitado por seres morales. La diversidad cultural es en sí misma moralmente neutra. No es verdad que las lenguas «vivan» o «mueran». Eso sólo les pasa a las personas. El euskera desaparecerá, como el castellano, pero seguirán viviendo personas que hablarán «su» lengua.

 

Aquí, como se ha considerado que Franco e Isabel la Católica tienen la culpa del uso limitado del euskara, en cuanto nos dieron el Estatuto nos pusimos patrióticamente a la tarea de recuperarlo. Ya hemos conseguido obligar a que lo sepan todos los profesores de la enseñanza obligatoria. En éstas estábamos, cuando llega una familia de Portugalete con una niña colombiana y pide su escolarización en castellano.

 

Hay una última definición de qué es "empleo normal" del euskera: "y, b) las comunicaciones escritas se redactarán en euskera y castellano salvo que emisor y receptor opten por el euskera". No podrían cartearse sólo en castellano, aunque ambos desconociesen el euskera; sería normalizar el castellano, y no se trata de eso. Ni de simplificar estas cosas delicadas, pues Dios escribe derecho con reglones torcidos. Si Jaungoikoa al descender a la Tierra eligiera Euskal Herria para desvelarse a la Humanidad tendría que hablar bilingüe o sólo en euskera. De lo contrario, el Gobierno vasco le devolvería ipso facto a los cielos.