Libertad de idioma
Lo que más inquieta al PSOE y al Bloque de la repentina decisión del PP de romper el llamado consenso lingüístico es que pueda generar un gran debate social, que nunca se habría suscitado, al menos a determinados niveles, si se mantuviera la postura unitaria de las grandes fuerzas políticas en este delicado asunto, postura que arranca de la Ley de Normalización de 1983 y que se refrendó, en 2004, con el Plan Normalizador, iniciativas que se desarrollan en ambos casos con la derecha en San Caetano. ... El artículo en La Opinión