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Un grupo de profesionales de la enseñanza y de padres han elaborado una carta colectiva a la consejera de educación para que desista del proyecto de modificación del Decreto 247/95. Recientemente los tres partidos con representación en el parlamento regional acordaron esa modificación, tendente, conforme al malhadado plan de normalización lingüística, a la completa erradicación del español de la enseñanza (también)
Coruña Liberal no se conforma con la conservación del estatus quo -el Decreto 247/95 modificado por el 66/97- que es lo que, en definitiva, se pide en esta carta, sino que pretende la instauración de la más amplia libertad lingüística para los usuarios forzosos de servicio público de educación y para los docentes.
Sin embargo, considera muy interesante esta iniciativa, y anima a nuestros visitantes que la apoyen con su firma.
Recogida de firmas en www.tangallegocomoelgallego.es


TAN GALLEGO COMO EL GALLEGO

Los abajo firmantes queremos expresar nuestra preocupación por el acuerdo alcanzado entre la consejería de educación y los distintos grupos políticos que obliga a un mínimo de 50% de clases en gallego y permite, incluso, que los centros impartan todas las materias en ese idioma, excepto las lenguas. Es un acuerdo que desdeña los derechos de los padres y la libertad de expresión de los profesores, e impulsa al sistema educativo hacia un monolingüismo que en nada refleja la realidad social de Galicia.

La calidad de la educación parece un asunto de menor importancia para los promotores del decreto. En estos tiempos en que toda la sociedad reconoce los graves problemas que aquejan a las aulas, la consellería concentra esfuerzos y recursos en continuar la expulsión del idioma castellano de la enseñanza. Da la impresión de que la prioridad de nuestro sistema formativo ya no es el desarrollo de buenos ciudadanos y profesionales competentes, sino la de modificar los hábitos lingüísticos de los gallegos.

Este último factor es de gran importancia. El acuerdo ha sido publicitado como una nueva "galleguización" del sistema educativo. Ignora que el castellano también es, legítimamente, una lengua gallega. No es sólo una lengua de proyección universal; es, además, la lengua materna de buena parte de los estudiantes y aquella en la que mejor pueden hacer su trabajo gran número de docentes. Nos parece que hay muchas razones, tanto pedagógicas, como sociales y económicas para oponerse a su continua reducción en las aulas.

Por todo ello, queremos hacer oír nuestras protestas. Con nuestras firmas, pretendemos recordar que somos muchos los gallegos que disentimos de esta política educativa y que preferimos avanzar hacia una educación orientada a las necesidades específicas de cada uno de los alumnos, una educación basada en la calidad y el rigor de la formación, una educación, en fin, fundada sobre un espíritu abierto y universalista. Es por eso que solicitamos de la consellería que recapacite acerca de la sensatez del camino emprendido y retire el acuerdo sobre el futuro decreto.