... Si a los profesores se les obliga, en contra de su voluntad, a dar clase en gallego, es posible que acaben dándola, especialmente si se hace operativo el cuerpo de comisarios políticos (de política lingüística) que se dediquen a pasar por los centros para averiguar si se cumple el ritual previsto. Pero ...

POR ACUERDO unánime de todas las fuerzas políticas representadas en el Parlamento, se ha decidido que se impartan en gallego el 50% de las asignaturas de los estudios primarios y medios. La polémica está servida.

Desde mi punto de vista, una vez más se ha elegido el camino equivocado, porque los políticos se olvidan de que el mundo real de la educación está constituido por dos principales actores: profesores y alumnos, a los que se pretende imponer el gallego como idioma ritual, para oficiar los actos educativos. Los idiomas rituales acaban desapareciendo (el latín, por ejemplo). Si quieren lograr un idioma vivo y querido, traten de persuadir, animar, incentivar, pero no fuercen la voluntad de las personas.

Si a los profesores se les obliga, en contra de su voluntad, a dar clase en gallego, es posible que acaben dándola, especialmente si se hace operativo el cuerpo de comisarios políticos (de política lingüística) que se dediquen a pasar por los centros para averiguar si se cumple el ritual previsto. Pero esos actos de doblegar voluntades actuarán como auténticas «subelas do idioma», «furando» las actuaciones fuera del ritual y provocando rechazo en el uso normal del gallego. Subela es para mi más real que lezna, su equivalente en castellano, porque los zapateros de Maside tenían subelas para agujerear y coser. «Subelas do idioma» lo usa Alonso Montero (suplemento Culturas, 3-3) para arremeter contra los «neofalantes» que emplean como conjunción copulativa la i en vez de la e, ( «galegos i galegas» ) cuando hablan en gallego. «Ese i é como unha subela coa que se espicha a toda Galicia» . La imposición de las clases en gallego espicha el progreso del uso del gallego y hace bueno lo que dijo Alonso Montero hace unos años: «Nunca se falou tanto do galego e nunca se falou menos galego».

Fuente: edición digital de La Voz de Galicia.