Ningún profesor debe delatar a ningún compañero por haber sido nombrado a dedo miembro del "Equipo de normalización e dinamización lingüística", ni animar a los alumnos miembros a informar en este sentido de sus profesores.
Ningún profesor debe aceptar que ese "comisariato para velar por la pureza lingüística de la etnia" irrumpa en la concordia de los claustros.
Ningún profesor podrá ser obligado contra su voluntad a sumarse a este ignominioso experimento de ingeniería social. El artículo comentado en el blog de Radicales Libres