Llamémosles la Tríada. Son los tres grupos que alientan y defienden la a-normalización lingüísta: los fanáticos, los burócratas y los bienpensantes. Los dos primeros son fáciles de entender, y difíciles de convencer: sobre esas ideas apoyan su poder y su sueldo. En cambio, merecen especial atención los bienpensantes, esa minoría amplia que apoya silenciosamente lo que los otros hacen. El post completo y comentado en el blog de Radicales Libres/24/02/07