Hoy En La Voz de Galicia : "Al menos el 50 % de las clases se impartirán en gallego en el próximo curso" Y en el panel de propaganda dinámica del Bipartito

Creíamos ingenuamente que el ridículo ‘nacional’ andaluz y la grave situación de los derechos individuales en Cataluña y el País vasco, por no hablar del fracaso escolar y de la generalización de la ignorancia "nas dúas linguas" habrían enseñado algo al Partido popular de Galicia, pero es inútil. Todo es inútil con este partido inútil, excepto como tonto útil del socio-secesionismo.

Durante todos estos años ha sido el jefe de obras del sórdido templo edificado para la honra sacra de la lingua, pero todos conocíamos la hipocresía de su fe, y nos engañamos durante mucho tiempo considerando que era su penosa contribución a la cohesión política para mantener dentro del sistema al nacionalismo montaraz que ahora se ha aliado con el socialismo para expulsarle del sistema. Como mantenía el poder, cabía esperar que nunca se llegaría a practicar sacrificios humanos en la faraónica y costosísisma construcción de la normalización lingüística.

Pensábamos, ahora que el bipartito había empezado a afilar la oxidiana sacrificial amenazando a los docentes con los tormentos disciplinarios, que el PP habría aprendido algo de la torpe unanimidad normalizadora, y rectificaría, o, al menos, no admitiría una degradación mayor de la situación.

Algunas tímidas declaraciones de Feijoo favorables a la escolarización en la lengua materna hacían concebir una tenue esperanza, dentro de la justificada desconfianza. Al final la cabra ha tirado al monte del que nunca ha salido, y hoy nos desayunamos con esta nueva infamia.

Por supuesto, recurriremos la basura jurídica acordada por estos sinvergüenzas, para intentar que su aquelarre tribal y colectivista no ahogue todavía más a quienes legítimamente preferimos educar a nuestros hijos en la lengua común de todos los españoles y oficial del estado, sin perjuicio ni mengua alguna de las preferencias de otros, a los que beneficiaría la liberación de recursos que derivarían de la satisfacción de nuestro derecho.

Porque a esto se reduce la cuestión: al respeto de la libertad de opción para todos, padres y docentes, sin que unos políticos carentes de vergüenza puedan pactar la privación de derechos tan esenciales como la escolarización en la lengua materna o en la lengua de elección de los padres, y de los profesores.