...Yo era entonces apenas un chaval, pero supongo que no tuve mucha dificultad en intuir lo que resulta meridianamente claro: que constituye una cruel estupidez alfabetizar a los alumnos en una lengua distinta de la suya.

Desde aquellos lúgubres años hemos hecho un largo viaje hacia la libertad como para que alguien nos venga ahora con lo mismo: con que todos los niños de Galicia, al margen de cual sea su lengua materna, deben aprender a leer y a escribir en lo que ha dado en llamarse, con evidente abuso, la «lengua propia» del país. Una exigencia esa que, de aceptarse, supondría restituir una práctica franquista, sólo que al revés.   ...   El artículo entero en La Voz de Galicia.