Libertad de idioma

¡Coruñeses!

En 1983 los parlamentarios gallegos acabaron con el nombre oficial histórico de la ciudad, La Coruña, mediante la llamada “Ley de normalización lingüística” que supuso en la toponimia el triunfo del programa máximo del nacionalismo, el monolingüismo alternativo -sustituir una lengua oficial por otra-, no la cooficialidad:

Os topónimos de Galicia terán como única forma oficial a galega

No se trató de hacer también oficial la forma tradicional gallega, sino de expulsar del campo de lo oficial a la forma tradicional española. Se agravió a miles de ciudadanos que aceptábamos gustosos las dos formas correspondientes a las dos lenguas oficiales, para halagar a la minoría intolerante que sólo admite una.

Contrariamente a lo que se hizo entonces no queremos ahora quitar el nombre oficial impuesto como único, sino recuperar y poner a su lado, como corresponde a un régimen justo de cooficialidad, el nombre abolido.

Soportar una injusticia en apariencia pequeña sólo sirve para incentivar a sus autores a cometer otras mayores: inmediatamente vino el monolingüismo oficial en la administración, en la enseñanza, ... en la pasada legislatura amagaron con intervenir en el comercio, la empresa, amenazaron a pacíficos comerciantes con expedientes por “atentado á ecoloxía lingüística” -por el grave delito de fechar una carta en La Coruña-, hostigaron a pacíficos ciudadanos que ejercíamos el derecho constitucional de manifestación en defensa del sentido común, y, en fin, tienen un plan -unánime- desde 2004, en el que no queda resquicio público o privado en que no aspiren a imponer su intolerancia.

Hoy muchos dicen que es un debate superado, cansino, incluso frívolo ante la grave situación económica de familias y empresas. Se han vuelto conservadores después de que los intolerantes se hayan salido con la suya. Para nosotros en cambio se trata de un test de vigor cívico: el desistimiento sólo nos conducirá a nuevas y mayores cesiones en nuestra dignidad y libertad, que no podemos abandonar a la mera iniciativa política: tenemos que ser los ciudadanos quienes empujemos a la parte de los politicos menos alejada de la ciudadanía.

El reciente planteamiento de la cuestión en el Ayuntamiento, aunque discrepemos de su carácter excepcional y de su articulación técnica y jurídica, es un éxito del movimiento cívico contra la imposición lingüística, que debemos secundar con una acción enérgica.

Hemos diseñado una campaña publicitaria en los autobuses urbanos de La Coruña, para la que, a diferencia de los intolerantes, generosamente subvencionados con los impuestos con que se grava a sus víctimas, necesitamos el apoyo voluntario de los ciudadanos.

La Coruña, con L de Libertad El lema de la campaña es “La Coruña, con L de Libertad”, y la cuenta de la asociación cívica gestora -sujeta a control público- es 2091 1000 60 83040025056 en Caixa Galicia.

Solicitamos lo que cada uno buenamente pueda aportar, debiendo indicar en el ingreso “La Coruña, con L de Libertad”

No sabemos si tendremos otra oportunidad.

Atentamente, Pilar Pato, presidente de la asociación cívica para la defensa de los valores constitucionales Coruña Liberal