La linguomanía que exhiben casi todos nuestros políticos se parece a aquella monomanía de Don Quijote, que discurría más que razonablemente de cualquier asunto pero perdía el oremus en achaque de caballerías. Pues lo mismo, nuestros políticos, suponiéndoles alguna cordura en general, se chiflan en tocando la cuestión lingüística, convertida en problema insoluble precisamente por políticos.
Esto viene a cuento del anuncio del PP de una "ley de defensa del castellano". Ley que no tiene mayoría suficiente para aprobar, y que, por su lamentable nombre, parece destinada más bien a enredar. ... En Mesa por la Libertad Lingüística