Debate identitario

Debate identitario

 ...Otros que están brillando últimamente en esta entretenida competición de rastacueros unidos jamás serán vencidos son los célticosuevos, voluntariosos reivindicadores de esencias galaicas milenarias inventadas anteayer. Hasta ahora, para sus argumentaciones antiespañolas lo mismo les han servido los castros de la Edad del Hierro que el Regnum Sueborum de Andeca y Sisegutia o la conquista de los inevitables Reyes Católicos. ... En El Manifiesto
Soprende algo, o no mucho, el interesado giro feijooísta con respecto a la cuestión de la lengua en Galicia. Giro que se prevé de corto alcance, pues a lo único que parece comprometerse el candidato es a derogar el Decreto en cuya aprobación satisfecha no participó "in extremis" el PPdeG, pero no la legislación que soporta tal Decreto, auspiciada y aprobada en su día por dicho partido. Cristina Losada en Libertad Digital lo ve así:
"El menú alternativo que ofrece Feijóo al trágala de los dos socios consiste en la derogación del decreto de "galleguización" de la enseñanza y la vuelta al consenso perdido. Pero la fuente de la que han manado el decreto y otros abusos es aquel consenso sobre la necesidad de una "normalización lingüística" y el correlativo empeño en crear y alimentar una cultura identitaria. También ahí tropiezan en la misma piedra".


¿Bastaría con esa derogación? ¿Por qué no reconocer errores pasados e ir a la base del problema? ¿Por qué no derogar toda la legislación aprobada en materia lingüística?

Lo que debe aclarar de una vez el señor Feijóo es si la "G" de su partido es una simple demarcación territorial, como lo es la "M" en el Partido Popular de Madrid o Murcia, o tiene el mismo significado que en los otros dos partidos que concurren a las Elecciones con "G" final. ¿Hay, acaso, un "-ismo" identitario tras esa "G"? Parece que sí. Por eso no es de extrañar que crezca el número de ciudadanos dispuestos, esta vez, a dejar atrás la "G".

Via Radikales Libres

 ... Un gobierno regional destina dinero y emociones a actividades que rompen el eje constitucional más elemental de cualquier Estado y el gobierno central no sólo las tolera sino que, frecuentemente, les presta apoyo logístico y resignación moral a través de la red diplomática española. Por si fuera poco, y como suele suceder con la política exterior, Gobierno y y Oposición van al unísono: aún se espera que el Partido Popular sea capaz de llevar este asunto al debate político español. Aún a riesgo de ganar votos, ... En su blog, El Mundo por dentro