Debate identitario

Debate identitario

Dice el nacionalismo que el problema vasco consiste en que un pueblo milenario dotado de una identidad propia está enfrentado a España (al Estado español, por usar su jerga), pues quiere volver a ser independiente, a lo que tiene pleno derecho constitutivo. Del planteamiento se derivan algunas consecuencias que pueden hacer estragos, en un país harto de la cuestión vasca y quizás predispuesto al síndrome de Estocolmo, a los diálogos y a lo que sea para quitarse de encima la pesadilla.

 

... El problema -al que ningún político de oficio se atreve, por puro miedo, a meterle el bisturí- es el de si resulta democráticamente admisible que quienes ni viven ni trabajan, ni han vivido nunca, ni nunca han trabajado en un lugar, deban tener los mismos derechos políticos que los que allí viven, trabajan y cumplen sus obligaciones tributarias. ¿O no resulta sencillamente escandaloso que pueda votar en autonómicas un venezolano o un mexicano que no sabrían situar Galicia en ningún mapa y no pueda hacerlo uno de los caboverdianos de Burela, que son mucho más gallegos que todos los supuestos gallegos a los que, en medio de este silencio bochornoso, va a incluirse por pura corrección política en nuestro censo electoral?

 

Si se rinde homenaje a terroristas como el que le pegó la bomba mortal en el pecho al empresario Bultó , si los componentes de Terra Lliure se enorgullecen de su pasado sin escándalo social, si hasta los chavalines futbolistas de ocho años le hacen ascos al himno de España es porque la enfermedad ha llegado demasiado lejos, y seguramente es incurable.