Debate identitario

El 6 de Diciembre de 1978 el pueblo español ratificó en referéndum la Constitución española. Hoy celebramos el 31 aniversario de este importante acontecimiento histórico.

Las esperanzas e ilusiones despertadas por el marco jurídico destinado a la armonización de nuestra vida en común no han desaparecido. Tampoco sería justo que olvidáramos los grandes servicios que nuestra Carta Magna ha brindado a la convivencia en libertad y al bienestar común.

En fechas recientes hemos podido leer un editorial conjunto de doce periódicos catalanes, titulado ‘La dignidad de Cataluña’. Tanto este editorial, como el tripartito catalán y el resto de partidos nacionalistas, han tratado de intimidar al Tribunal Constitucional para que dicte una sentencia favorable a sus intereses partidarios. Y han amenazado con que la sociedad catalana articulará, si se ve defraudada, una respuesta legítima. Sin embargo, las respuestas legítimas, en democracia, se dan en las urnas y dentro del respeto debido a los procedimientos democráticos. No con populismos callejeros y algaradas.

Si la dignidad de los nacionalistas se fundamenta en la amenaza a las instituciones democráticas, a la violación de la Constitución, exigiendo una bilateralidad que crearía dos entes soberanos, a la exigencia de privilegios por razón del origen y a ilusorios derechos colectivos, la dignidad de España se asienta en valores más sólidos y respetables.

La dignidad de España se asienta en la libertad y en la igualdad ante la ley de todos los españoles; y se asienta en la solidaridad entre todos los territorios que configuran la nación española, cuya existencia sólo puede ser negada con base en la ignorancia o la mala fe.

Algunos nacionalistas se han atrevido a exigir al gobierno socialista (responsable último del inconstitucional Estatuto catalán) que cumpla los pactos acordados. Pero no podemos admitir que solamente nosotros, los ciudadanos españoles, tengamos que respetar los pactos que ellos hayan acordado con el gobierno, o entre ellos.
Nosotros exigimos respeto al pacto fundamental, aprobado por todos los electores españoles, la Constitución de 1978. Recordemos su artículo segundo: ‘La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación Española’. Unidad que está entrelazada constitucionalmente con la autonomía y la solidaridad.

En estos preocupantes momentos que nos ha tocado vivir, cuando los partidos supuestamente nacionales han dejado de cumplir con sus responsabilidades históricas y constitucionales, por el deseo de poder a cualquier precio y por las deslealtades nacionalistas, quedamos nosotros, los ciudadanos comprometidos con la Constitución y con España".

Firmado por: Círculo Balear, Asociación 11.M. Verdad y Justicia, Plataforma Ciudadana Peones Negros, Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística, Profesionales por la Ética, Asociación por la Tolerancia, Convivencia Cívica Catalana, Mesa por la Libertad Lingüística, Fundación Unidad + Diversidad, DENAES, Voces contra el Terrorismo y Asociación Víctimas del Terrorismo Verde Esperanza.