Malaventurado destino el de los débiles de España en estos tiempos de crisis material y decadencia de las pulsiones solidarias. Si el Gobierno había priorizado la ayuda financiera a los más fuertes, ahora otorga sus mejores complacencias a los más poblados y desarrollados. Pobre Constitución nuestra, tan abierta y flexible, cuna de ingenuidades democráticas. ... En La Voz de Galicia