Social
Los futuros norteamericanos emprendieron el viaje sin retorno al Nuevo Mundo con dos objetivos. No volver a pasar hambre, como en la película, y practicar la religión que quisieran. En virtud del primer objetivo, los norteamericanos crearon la mayor acumulación de riqueza –y mejor repartida– nunca vista en la historia. Además, se convirtieron en una suerte de Tierra Prometida para todos los perseguidos por razones de fe. La tierra de la libertad religiosa fue al principio la de las confesiones puritanas hasta el extremo. ...//.... La Iglesia católica llevaba las de perder en aquel nuevo mundo. Representaba la jerarquía, el antiguo régimen, el rechazo de la libertad religiosa. Pero los católicos no se amilanaron y la primera ley de tolerancia religiosa se promulgó en Maryland, donde los católicos eran mayoría. ... / ... El artículo en La Razón