Historias de ex-progres

foto de una de las grandes manifestaciones conocasión del asesinato de Miguel Ángel, tomada del Blog de Fátima Pérez Méndez, que la tomó del diario El País Mi primer desengaño tuvo lugar cuando la gran manifestación de repulsa al asesinato del joven Blanco.
Por entonces yo era fiel a El País en el que advertía algún desajuste, pero no hay nada perfecto. (Tampoco El País había llegado a la cumbre actual). Rodeada de progres, como yo misma -supongo- aunque me indignara muchísimo más que a ellos ante ciertas cosas. Pero estaba dentro de la tribu.

Bien, aquel día fuí a la manifestación y jamás se me olvidará la razón por la que no fueron ellos, los que eran como yo. No asistieron porque eso daba votos a Aznar.

Ha llovido mucho desde entonces (agua, también), pero ese sectarismo, esa desconexión con el dolor de las víctimas, esa argumentación falaz, todo eso no ha hecho más que multiplicarse y mostrarse sin pudor alguno.

Esa miseria moral por la que un muerto en Cuba es poca cosa puesto que si fuera una víctima no les beneficiaría nada.

Esa es la cosa, la vida humana (los defensores del simio) la consideran en un balance contable.

En el blog de Santiago González