Económica
El embrollo de Endesa es el paradigma perfecto del zapaterismo rampante. En los procedimientos, en las formas, en el respeto a las normas, en las consecuencias, en el orden de prioridades,… Difícilmente encontraremos otro suceso en el que el depurado estilo de este gobierno quede más en evidencia, con la ventaja plástica de que en esta ocasión todo se ha desarrollado con bastante rapidez, y por lo tanto nos es dado contemplar la sucesión de acontecimientos y su concatenación, ... ... cosa que no será tan fácil en otros asuntos que han seguido el mismo patrón, pero cuyo desarrollo en el tiempo, y sus consecuencias, serán más difíciles de percibir, como por ejemplo la aprobación del Estatuto de Cataluña.

El balance de daños, dieciocho meses después de que un casi rijoso Gabarró anunciara la opa como quien describe una eyaculación, resulta espectacular. El prestigio de la Comisión Nacional de la Energía carbonizado, la autoridad de la Comisión Nacional del Mercado de Valores pulverizada, dos sucesivos ministros de Industria calcinados en su credibilidad, un vicepresidente económico emulando a Wally para confundirse con el paisaje, una multinacional alemana cabreadísima, una canciller alemana no menos irritada, la principal eléctrica española en manos de una empresa estatal italiana y de un escualo hispano de apellidos ilustres, y en trance de despedazarse para aplacar la ira del gigante teutón, un Parlamento vejado al impedir el Gobierno que un alto funcionario le informe del desaguisado, las principales industrias y entidades financieras catalanas lamiéndose las heridas, la Comisión Europea abriendo expedientes sancionadores a granel contra España, la seguridad jurídica para inversores extranjeros hecha cisco,… No está mal para tratarse, según el Gobierno, de una operación estrictamente empresarial.

Se han forzado acuerdos, se han alterado resoluciones en el camino del Consejo de Ministros a la imprenta del BOE, se han desvelado reuniones y concertaciones previas absolutamente ilegales, se han establecido limitaciones totalmente inaceptables en Europa, se ha amenazado, se ha mentido y, en síntesis, se ha mantenido un comportamiento similar al de un elefante en una cacharrería. Es lo que tienen la filosofía del "como sea" y la temeridad de "esto es cuestión de un par de tardes". Es lo que tiene también la única norma sagrada para nuestro Presidente: a él nadie le gana un pulso. "Muera Sansón, y mueran los filisteos". Lo malo es que los filisteos somos nosotros, y que el tal Sansón siempre se aparta en el último momento, cuando la techumbre se desploma.

Lo dicho: muestra destilada del "Zapatero way of life". Otras veremos en cuanto la polvareda se disipe. El problema es qué quedará intacto cuando el que se disipe, loado sea el Señor, sea Zapatero.

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