Económica

El socialismo no es un adversario cualquiera sino el más eficaz legitimador del poder que se haya conocido    [el artículo en La Razón ]

La derecha acusa al nuevo Gobierno de «continuista», y Rajoy afirmó que no lo iba a juzgar por «apariencias» sino por hechos. Incluso lo invitó a gobernar. Pero este Gobierno no continúa, empeora. E ignorar las apariencias del socialismo es como ignorar el peso de los elefantes: desaconsejable.
Distinguir entre realidad y apariencia es peligroso si uno lidia con socialistas, para los cuales la política es la apariencia, y la apariencia es como los principios: perpetuamente moldeables con propósitos debilitadores de la libertad. No va usted a creer que Zapatero nombró a una señora catalana embarazada y filonacionalista en Defensa por casualidad, o para consolidar la unidad y fortaleza de España y sus instituciones. Con el escalofriante Ministerio de Igualdad, en cambio, es posible que, vencido por su arrogancia, haya cometido un error, porque su objetivo totalitario es quizá demasiado diáfano. Nótese cómo están subrayando a toda prisa que se limitará a perseguir a los maltratadores. El socialismo no es un adversario cualquiera sino el más eficaz legitimador del poder que se haya conocido: todo está orientado a conseguir y mantener el poder con grandes consignas que reclaman y santifican la coacción, dadas las deficiencias insolubles de la sociedad libre. Los lemas nunca cambian conforme a principios constantes sino a oportunidades. Jamás hay que minusvalorar una ideología que tuvo la caradura de declararse representante exclusiva de los intereses genuinos de los trabajadores y que ahora, en una voltereta espectacular, hace exactamente lo mismo con las mujeres, los homosexuales y el medio ambiente. Todo lo ajustan en función del poder, trátese del terrorismo o del matrimonio, de la nación o la inmigración, de la historia o los trasvases del Ebro. Y suele funcionarles bien: no hay más que ver lo mucho que mandan. Señor Rajoy, procure entenderlos. Comprenda, por ejemplo, por qué les irrita tanto que Esperanza Aguirre los desafíe en el terreno de las ideas. Observe cómo les molesta tanto la Fundación FAES que quieren hacer una igual. Descubra sus artimañas. ¡Pero no les pida que gobiernen!