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(La Voz de Galicia , 27/08/06) 

PARECE que nadie aprende de los males ajenos y que la catástrofe del Prestige hubiera acontecido en otra tierra. Así lo revela el desconcierto del actual Gobierno gallego durante la crisis de los incendios forestales. Primero infravaloró la dimensión del fuego, como un accidente ocasional de limitadas dimensiones. Aparentemente todo estaba bajo control, pero cuando se desataron las llamas ... El artículo entero en La Voz